«Al menos 55 personas murieron y 95 resultaron heridas en el atentado», indicó el general Torhan Yussef, número dos de la policía de Kirkuk, a 225 km al norte de Bagdad.
En el momento del atentado, varios jefes de tribus almorzaban con representantes del presidente iraquí, Jalal Talabani (que es kurdo), para hablar sobre la situación en Kirkuk. Ninguno resultó herido en el atentado porque estaban en otra sala, indicó Ali Hussein al-Juburi.
Lugar concurrido
El atentado se produjo a primeras horas de la tarde en uno de los establecimientos más conocidos de la provincia, el Abadalá, a unos 15 kilómetros de Kirkuk, en una ruta controlada por los peshmergas (combatientes kurdos).
El restaurante es frecuentado habitualmente por miembros de todas las comunidades locales -sunitas, kurdos y turcomanos- y el ataque contra el mismo tuvo lugar en el último día de la fiesta de Eid Al Adha, la principal del calendario musulmán.
Según un camarero, Abbas Fadel, un kamikaze activó su cinturón de explosivos en una sala donde estaban almorzando muchas familias.


