ver más

Ventas en picada en la zona de la Gobernación

Es por los enfrentamientos de los últimos días. Comerciantes esperarán que pase Navidad para cambiar los vidrios rotos.

Neuquén.- Los comerciantes y vecinos de Casa de Gobierno se mostraron resignados al encontrarse esta semana en el medio de una batalla campal protagonizada por trabajadores estatales y fuerzas de seguridad que los afectó de forma directa. “No vendemos prácticamente nada. Se deja menos mercadería porque no pasa nadie y los empleados de la Gobernación no vienen a comprar”, se lamentó Milén, empleada de una despensa ubicada frente a la sede gubernamental de la Provincia.

Como si se tratara de un atardecer en un barrio cualquiera, a los comerciantes de la calle Belgrano, entre La Rioja y Santiago del Estero, se los puede ver a media mañana en la vereda, con la mirada atenta por lo que pueda llegar a suceder si los manifestantes se acercan hasta la gobernación para expresar sus reclamos. Es que durante el miércoles y el jueves tuvieron que cerrar abruptamente las puertas de sus comercios entre los piedrazos, los gases lacrimógenos y las balas de goma.

Sentada en la zapatería que está a metros de la esquina de La Rioja y Belgrano, Ruth admitió que los últimos dos días tuvo que cerrar a media mañana y reabrir recién por la tarde. “Con la reja no me rompieron los vidrios, pero por acá no andaba nadie”, afirmó la zapatera.

Casi todos los comerciantes coincidieron en que en estos días se produjo una fuerte merma en las ventas, al tiempo que se lamentaron de que los alquileres no bajan de los 15 mil pesos.

Los desmanes son más visibles en la cuadra de La Rioja entre Belgrano y Elordi. No hay prácticamente una vivienda o local que no haya sido afectado por las piedras o las balas de goma. A un minimercado le rompieron de un piedrazo el enorme vidrio que quedó bajo un cartel. El comercio contiguo también sufrió los embates de las balas y las piedras en el vidrio de la puerta. En un local donde se dictan clases de yoga ni siquiera se molestaron en cambiar los vidrios rotos, directamente los cubrieron con cartones.

“Acá rompieron un vidrio del acceso al edificio. Los que viven son personas mayores y estaban desesperadas ayer (por el jueves). Tuvieron que esperar una hora y media en el recibidor para poder salir del edificio. Encima, a tres de los que viven acá les rompieron el auto que tenían estacionado en la puerta”, relató Dardo, apoyado en el umbral del edificio donde trabaja como portero.

“En estos días les cambió la rutina a los propietarios, ya no saben dónde dejar el auto”, agregó Dardo.

En la vereda de enfrente, en la mutual de Amejun, la situación es similar. Con la diferencia de que, en vez de uno, le rompieron más de 21.

Alejandra, desde su local de la esquina de Roca y La Rioja, coincidió en que las ventas bajaron considerablemente. “A mí me salva que hay mucha gente de paso que hace trámites cerca, pero las regalerías de al lado, la verdad están más complicadas porque la gente evita andar por acá”, señaló, al tiempo que admitió que un piedrazo le rompió uno de los vidrios del frente. “No lo voy a cambiar ahora, lo haré después de Navidad, esto no se sabe cuándo termina”, reflexionó.

Embed

Pocos nenes van al jardín maternal

La directora del jardín maternal Castillitos de Papel, Cristina Gumbau, se mostró preocupada ante los hechos de violencia que se vienen dando a metros de la institución, donde asisten 120 niños desde cuatro meses a 4 años. “Los papás tienen miedo y nosotros estamos preocupados. Los nenes vienen menos”, señaló. Dijo que si bien tomaron el recaudo de que los niños estén en aulas alejadas de la calle, entienden el temor de los papás, que muchas veces tampoco pueden estacionar a varias cuadras de distancia.

LEÉ MÁS

Dos horas de caos, violencia y tensión entre ATE y Policía

Cuatro horas de tensión: una lluvia de balas y piedras que causaron destrozos y caos

Te puede interesar