Prefectura desplegó un operativo para aeroevacuar a un tripulante a 157 kilómetros de Puerto Deseado, Santa Cruz. Tenía fracturas expuestas en una pierna.
La Prefectura Naval desplegó un complicado operativo de rescate en alta mar para evacuar a un tripulante que iba a bordo de un buque pesquero que navegaba a 157 kilómetros de Puerto Deseado.
En medio del Atlántico Sur, a 157 kilómetros de esa ciudad costera de Santa Cruz, un hombre yacía en cubierta con la pierna izquierda destrozada.
Sufrió un accidente que le ocasionó fracturas expuestas de tibia, peroné y fémur.
Pese a la emergencia, el l pesquero "API VII" no podía detener su deriva. Y tierra firme, además, quedaba muy lejos. Lo que siguió fue una carrera contra el tiempo.
El capitán del buque se comunicó de urgencia con la Autoridad Marítima nacional, que activó de inmediato el protocolo de emergencia.
Personal sanitario de la Prefectura Naval Argentina inició radioconsultas médicas a distancia para estabilizar al herido, mientras al mismo tiempo empezaban a coordinar su traslado urgente.
Sin perder un minuto, desde el aeropuerto de Comodoro Rivadavia despegaron dos aeronaves: un avión de apoyo y un helicóptero con nadadores de rescate y un médico a bordo.
La maniobra más crítica llegó al posicionarse la aeronave sobre la embarcación.
En condiciones de alta complejidad, con viento, movimiento del buque por las grandes olas y en mar abierto, los rescatistas lograron descender a cubierta una canasta sanitaria desde las alturas.
Allí ubicaron al tripulante herido y lo izaron hasta el helicóptero.
El operativo, descripto por la fuerza en un comunicado como de "alta complejidad" y difundido con un video y varias fotos, resultó exitoso.
Durante el traslado aéreo hacia tierra, el paciente recibió las primeras atenciones del médico a bordo. Al arribar al aeródromo de Puerto Deseado, una ambulancia lo esperaba para trasladarlo al hospital distrital de la ciudad santacruceña.
El operativo fue coordinado por la Dirección de Tráfico Marítimo Fluvial y Lacustre de la Prefectura, el organismo que centraliza los pedidos de asistencia médica en alta mar y define los recursos aéreos a desplegar según la ubicación del buque. En este caso, la distancia y la gravedad del cuadro —fracturas expuestas que requerían intervención inmediata— determinaron la necesidad de una aeroevacuación de emergencia.
No es la primera vez que la estación aérea de Comodoro Rivadavia sirve de punto de partida para un rescate de estas características.
En febrero de 2025, la misma fuerza evacuó en helicóptero al tripulante de un buque mercante que sufrió una fractura de cráneo mientras trabajaba en el mar de Chubut.
En aquel operativo, que involucró al barco Varamo, el trabajador había recibido el impacto de una cadena en la cabeza, perdió el conocimiento y tuvo un fuerte sangrado.
La aeronave fue escoltada por un avión PA-73 y la maniobra de izado tabmién fue registrada en video desde las alturas, en medio olas de varios metros y viento en contra.
Las imágenes mostraron al personal de emergencias elevando al accidentado en camilla, totalmente inmovilizado, varias decenas de metros hasta el helicóptero suspendido.
Ambos operativos ilustran la misma lógica: en el mar, cuando el tiempo es el único recurso disponible, la respuesta de la Prefectura Naval funciona como el último eslabón entre el accidente y la supervivencia.