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365 días vacunando: la historia del ambicioso plan para terminar con la pandemia

El 29 de diciembre de 2020 se aplicó la primera vacuna contra el COVID en Neuquén. Errores y aciertos en un año de esperanza contra la enfermedad.

"Una luz de esperanza", le dijo el médico Julián Ivacachi a la aguja que le atravesó la piel de su brazo izquierdo. Era el 29 de diciembre de 2020 y el brazo de Julián era el primero de los 1,2 millones que se pincharían después, a lo largo de 365 días en la provincia de Neuquén, en el marco de una campaña de vacunación inédita para ponerle un freno a la pandemia de coronavirus.

Cuando los primeros vacunados llegaron al estadio Ruca Che, hace un año, todo era temor e incertidumbre. Las únicas vacunas disponibles en Argentina, y también en Neuquén, eran las Sputnik V, que provenían de Rusia y habían llegado encerradas en un halo de cuestionamientos. "Hay mucha gente preocupada por el lugar donde viene la vacuna, pero no hay vacunas de primera y de segunda, todas están aprobadas y son seguras", dijo el primer vacunado neuquino después de la aplicación.

Los primeros en acceder a las dosis fueron los agentes sanitarios, que habían afrontado un 2020 entre el cansancio y el miedo, con compañeros que habían perdido la batalla frente al virus antes de que comenzara ese plan de vacunación. Con ellos se vacunaron también el gobernador Omar Gutiérrez y otros funcionarios, que buscaban erradicar todos los mitos sobre la falta de seguridad de las vacunas.

El gobernador Omar Gutiérrez se dio la segunda dosis de la vacuna Sputnik V en el estadio Ruca Che.
El gobernador Omar Gutiérrez se dio la segunda dosis de la vacuna Sputnik V en el estadio Ruca Che.

Durante el verano pasado, las vacunas llegaban a cuentagotas. En febrero comenzó la aplicación de dosis de AstraZeneca, con un laboratorio británico que reforzaba la llegada de nuevas partidas y que construía mayor confianza con respecto a la seguridad de estas fórmulas. Sin embargo, el discurso "antivacunas" se sostendría hasta seguir vigente incluso un año después.

La falta de disponibilidad de vacunas obligó a las autoridades a definir una población objetivo, que incluía a las personas mayores de 60 años, los trabajadores del sistema de salud y aquellas que tenían factores de riesgo, como las personas con asma o diabetes. Así, muchas personas que ansiaban la inmunidad se quedaron afuera del esquema inicial de vacunación.

La falta de stock de vacunas y la alta demanda provocaron un escenario convulsionado para la política, luego de que se conociera que un total de 70 periodistas, intelectuales, funcionarios y otros allegados al gobierno nacional habían recibido vacunas sin contar con la edad o los factores de riesgo que los convertían en candidatos a una dosis. El escándalo, conocido como Vacunatorio Vip, llevó al presidente Alberto Fernández a pedir la renuncia del entones ministro de Salud, Ginés González García, que fue reemplazado en su cargo por la entonces viceministra, Carla Vizzotti.

En ese contexto, y mientras en Neuquén ya se aplicaban dosis de Sputnik V, Astra Zeneca y Sinopharm, de origen chino, los neuquinos con mayores posibilidades económicas planeaban viajes a Miami para aplicarse la vacuna en Estados Unidos incluso sin ser parte de los candidatos a una dosis en la provincia.

5 Puntos - el paso a paso plan de vacunación COVID con Subtitulos.mp4
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Tras los avances positivos en la vacunación, y a partir de la llegada de más partidas de vacunas, el gobierno de la provincia comenzó a ampliar la población objetivo para que más personas accedan a la vacunación. De esta manera, se decidió comenzar primero con las personas de más edad, por lo que los candidatos pasaron a ser los mayores de 55 años. De modo paulatino, la edad fue bajando de a cinco o de a diez años, hasta alcanzar a todos los mayores de 18 años sin factores de riesgo.

En principio, las personas eran convocadas de manera telefónica para asistir a los vacunatorios, que funcionaban en el estadio Ruca Che, el colegio Don Bosco y el polideportivo Gigantes del Este. Sin embargo, y con la intención de agilizar el proceso, comenzaron a organizarse jornadas de vacunación a demanda espontánea, por lo que estos centros se llenaron de candidatos dispuestos a recibir un pinchazo.

La dinámica de las vacunas también dejó lugar para la humanidad. Daniel Miranda y su hija Guadalupe se anotaron como voluntarios para el registro de los vacunados, y alegraban a los candidatos en los boxes del Ruca Che. Por casualidad, padre e hija pudieron trabajar juntos en la misma mesa de registro, por lo que alegran a los abuelos con sus bromas mientras la enfermera carga las jeringas. “Por suerte les toca la rusa; si les tocaba la china ya estarían comiendo con palitos”, bromeaba Daniel con los dos abuelos que esperaban por su vacuna.

PADRE E HIJA SON VOLUNTARIOS DEL REGISTRO EN LA CAMPAÑA DE VACUNACIÓN
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La participación de los voluntarios fue la cuota de color dentro de un plan de vacunación que traía una pequeña dosis de alegría en medio de la incertidumbre y el temor. Aunque las cifras de contagiados y muertos generaban preocupación, eran muchos los que se tomaban una foto con su carnet de vacunación como avizorando el principio del fin de la pandemia.

El reconocido presentador Tino Dolce se decidió a ser parte de la campaña para poner en práctica los conocimientos adquiridos en sus estudios de Medicina. Con otros compañeros de la carrera de la UNCo se sumaron a los boxes y fueron testigos de la alegría de la población al recibir la vacuna.

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En septiembre, el gobernador Omar Gutiérrez anunció la apertura de la inscripción para las vacunas pediátricas y, así, los menores de 18 años con factores de riesgo podían acceder a una dosis de la vacuna, de los laboratorios Sinopharm y Pfizer. Más tarde le llegó al turno de los niños mayores de 3 años sin enfermedades preexistentes, para alcanzar más rápidamente la inmunidad colectiva a partir de la llegada de dosis aptas para los menores de edad.

A partir de la disponibilidad de vacunas, el gobierno anunció el inicio de la vacunación con dosis adicionales o de refuerzo, que buscaban ampliar la respuesta de anticuerpos de la población después de seis de meses de que hubieran completado su esquema contra con el coronavirus. Con el correr de los meses, y ante la baja demanda de vacunación, se anunció que había que esperar sólo cinco meses, y luego apenas cuatro, para acceder al tercer pinchazo.

Con la llegada del verano, y con la intención de aumentar la cobertura de vacunas entre los neuquinos, se anunció que se instalarían puestos de vacunación rápidos en los principales puntos de circulación de turistas, que incluían los puentes carreteros entre Neuquén y Cipolletti, los accesos a Zapala y Piedra del Águila, y la rotonda de Arroyito.

Hacia fin de año, y en un contexto de incremento de los casos positivos de coronavirus, el Ministerio de Salud de la provincia acordó con la clínicas privadas para instalar nuevos vacunatorios en esos centros de salud. Así, estos espacios se suman a los hospitales, salas barriales y otros dispositivos que buscan acercar las vacunas a la población.

A 365 días de iniciado el plan de vacunación más ambicioso que tuvo la provincia, se estima que un 79% de la población neuquina ya tiene su esquema completo de vacunas contra el COVID. Sin embargo, la campaña continúa y busca alcanzar con terceras dosis a la mayor parte de los habitantes con el objetivo de inmunizarlos frente al avance de nuevas variantes de la enfermedad.

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