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Anamá Ferreira rompió en llanto en televisión debido a la angustia que le genera la crisis derivada de la cuarentena obligatoria por el coronavirus que obligó a muchas personas a dejar de trabajar, especialmente a los autónomos que tienen su pequeña empresa, como ella que tiene sus escuelas de modelos.
“Estoy pasando la cuarentena sola, mi hija está en otro lado, la cabeza te vuela. Yo tengo mi empresa, la fundé sola hace 38 años, las escuelas de modelo... Es como los que tienen escuelas de danzas, teatro o cursos. Pero yo tengo 9 alquileres de las escuelas y tengo que pagar a la gente que trabaja para mí, que la tengo en blanco”, dijo la empresaria brasileña muy angustiada en una entrevista con el ciclo Nosotros a la mañana.
"Yo llamé al banco a ver si me podían ayudar y me dijeron que tenía que tener la cuenta empresa, tenés que tener esto y lo otro, pero estoy en cuarentena, ¿entonces cómo hago?”, le preguntó Ferreira al Pollo Álvarez. “Este mes saqué de mis ahorros para poder pagar, porque hay gente que necesita para comer”, agregó, preocupada por su delicada situación económica y la de sus empleados.
“Lloro todo el tiempo”, reconoció Anamá, entre lágrimas. “Pero no puedo más, te juro por Dios, es un horror. Yo sé que tenemos que cuidarnos, no salgo, no estoy haciendo el programa porque tenemos que estar en casa. Dicen que los de 60 años se van a morir todos porque son decrépitos, pero no es así”, agregó.
“No puedo ir a trabajar, no tengo espalda, nadie que me da un mango, un peso, si yo no trabajo, no como y no pago. Yo estoy pensando en la moratoria que van a venir los impuestos. ¿Cómo no hay un comité que trabaje para las pymes? Yo doy trabajo”, manifestó angustiada, antes de contar que tuvo algunos problemas de salud como consecuencia de todo lo que está pasando.
“Ya tuve que llamar al médico dos veces, aunque no quiero llamar, porque no quiero molestar... ¿pero si te desmayás y estás sola, qué hacés? Pago una obra social y los llamo. Me criticaron porque molesté a los médicos”, comentó.
“Yo no veo alegría en la muerte... Estás encerrada, no podés salir ni hacer trámites, ¿qué hago, mato a alguien? Hagan algo más sencillo, no quiero que me regalen un peso, yo no tengo canje, si quiero algo lo compro. Yo quiero que me presten”, añadió.