La historia de Héctor Laca, el empresario que salió de la pobreza, levantó FACYT y cumplió el sueño de tener una Ferrari única.
Un camino de superación, sueños y una Ferrari roja son los pilares sobre los que se sostiene la atrapante historia de Héctor Laca. El empresario entrerriano es el dueño de FACYT, una empresa de agroquímicos, pero carga con una infancia marcada por las carencias en Nogoyá, Entre Ríos. Aun así, es de los pocos clientes de Ferrari que existen en la Argentina, desde que logró comprar el auto de sus sueños: una Ferrari Purosangue roja.
Laca nació en un entorno muy humilde, fue el décimo de doce hermanos y perdió a su padre cuando era chico. Su familia trabajaba en el campo, tuvo que crecer en una casa donde no sobraba nada y donde, según contó, se comía lo que había. Aquella infancia difícil le marcó el carácter y también lo forjó con un propósito innegociable: salir adelante por sus propios medios.
A los 13 años, después de una pelea familiar, decidió irse de su casa. Primero trabajó para auto sustentarse y, con el tiempo, fue acumulando experiencia en distintas empresas. Más adelante llegó a trabajar en la represa de Salto Grande, donde tuvo un buen pasar económico, pero eso no le alcanzó. Según relató, la oficina lo aburría y necesitaba emprender.
El salto económico llegó cuando, ya de adulto, se mudó a Córdoba con su esposa y sus hijos. Llegó con dinero prestado y una convicción fuerte: armar una empresa vinculada al campo. Así nació FACYT, una compañía dedicada a la fabricación y comercialización de insumos para el agro, con base en Laguna Larga, Córdoba, y presencia en varios países de la región.
Para el empresario, la Ferrari Purosangue representa un símbolo de todo lo que buscó desde chico: independencia, esfuerzo y reconocimiento después de una vida de trabajo. “Me fui con un bolso y una guitarra de Nogoyá, y volví en una Ferrari”, resumió en una frase que pinta su camino.
La Ferrari Purosangue es el primer modelo de producción en serie de la marca italiana con cuatro puertas y cuatro plazas. Se trata de un SUV deportivo con motor V12 de 6,5 litros, tracción integral y una potencia que ronda los 725 CV, con una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 3,2 segundos.
La unidad que se compró Laca, configurada a su gusto, fue una de las primeras en llegar al país. El empresario la quería roja, como manda la tradición de Ferrari, pero según contó, el auto originalmente estaba disponible en otros colores, por lo que tuvo un costo extra.
Para lograr esa configuración debió sumar detalles especiales, entre ellos terminaciones en fibra de carbono. “Ferrari es Ferrari. Tenía que ser roja”, explicó. Y también admitió: “La pagué más cara porque la quise roja”. En su caso, el color no era sólo un detalle, sino parte central del sueño.
La personalización fue completa: color exterior rojo, interior en tono guinda y detalles de alta gama. Incluso evaluó grabar un apodo en los respaldos, pero desistió para no demorar todavía más la entrega. La Ferrari llegó a Córdoba a fines de 2024 y desde entonces es una atracción cada vez que sale a la calle.
Antes de subirse a su Ferrari, Héctor Laca construyó su carrera desde abajo. FACYT empezó como un proyecto propio, lejos de las grandes estructuras empresarias.
La empresa creció con un sistema de venta directa al productor y una fuerte presencia territorial. Hoy cuenta con más de 200 empleados, plantas industriales en Córdoba y una flota de 85 camionetas que recorren distintas zonas productivas del país. También exporta a mercados de la región, como Uruguay, Paraguay y Bolivia.
Laca suele remarcar que no viene de una familia empresaria y que aprendió mirando, trabajando y corrigiendo errores. En los primeros años hacía de todo: atendía, cargaba camiones, pegaba etiquetas y sostenía jornadas larguísimas. Con el tiempo, logró profesionalizar la compañía y sumar a su familia a la gestión: hoy su hijo, su hija y hasta su nieto forman parte del proyecto.
Además de los fertilizantes y productos biológicos, FACYT trabaja con convenios de investigación junto a casas de estudios, como la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Nacional de Río Cuarto. Esa búsqueda de innovación le permitió competir en un sector dominado por grandes jugadores y proyectar nuevas inversiones industriales.
El empresario también tiene una faceta artística. Es músico, compone canciones y tiene decenas de temas registrados. Esa mezcla entre campo, industria, autos y música forma parte de su personaje público: un hombre que se define tanto por los negocios como por sus pasiones.