Un fanático de la marca recorrió 25 país a bordo de su vehículo y llegó hasta la planta de Oxford, donde se fabrica el modelo.
La historia arranca hace 12 años, cuando Peter Kirchoff decide comprar un MINI Cooper en Alemania, y termina el pasado 20 de junio, cuando arribó a Oxford, cuartel general de MINI en Inglaterra, con aquella unidad intacta y 1 millón de kilómetros acumulados en el motor original de su vehículo.
Este fanático de la marca y su MINI Cooper pasaron por 25 países y cumplieron con el objetivo inicial de arribar a la planta de Oxford, donde se fabrica la versión moderna del modelo inglés, justo para la celebración de los 25 años del MINI contemporáneo. Fue un regreso a casa de una unidad que, más de una década después de haber salido de la línea de montaje, sigue demostrando su confiabilidad.
Según indica BMW, propietaria de la marca inglesa, la unidad del récord se utilizó durante todos esos años bajo condiciones normales de uso, y no se trató de un prototipo o de un vehículo sometido a pruebas de laboratorio. Es modelo está equipado con un motor diésel de cuatro cilindros y 1.6 litros, desarrollado en su momento en colaboración con PSA (Peugeot-Citroën).
“Mi MINI nunca me ha fallado: el motor original, sin reparaciones mayores, sin accidentes, y un consumo sensacionalmente bajo de 2,56 litros. Cualidades con las que otros conductores de largas distancias solo pueden soñar”, dice el dueño del MINI Cooper D que consiguió la marca récord del millón de kilómetros recorridos con su motor diésel original.
De acuerdo con la información difundida por BMW, el MINI Cooper D logró un consumo de combustible de 33,9 km/l, equivalente a 2,95 litros cada 100 kilómetros. Para un auto usado durante 12 años y en recorridos de larga distancia, el número es más que destacable.
El auto también tiene nombre propio: Nemo. Kirchoff lo bautizó así por su combinación de color Volcanic Orange con franjas blancas en el capot, una configuración visual que lo vuelve fácil de reconocer.
Ese plan que finalmente se concretó el pasado 20 de junio se llamó “Proyecto one M” y siempre tuvo un objetivo claro: llegar al millón de kilómetros en ocasión de los festejos en Oxford. Kirchoff documentó sus viajes, analizó los datos de conducción y compartió el avance del proyecto en redes sociales. Así, el MINI dejó de ser solamente un auto de uso personal para convertirse en una historia seguida por los fanáticos de la marca y amantes de los autos clásicos.
La elección de Oxford como destino final para alcanzar el millón de kilómetros tuvo un fuerte valor emocional: el primer MINI moderno salió de esa línea de producción el 26 de abril de 2001, y desde entonces la planta se transformó en un símbolo para los fanáticos.
Markus Grüneisl, responsable de las plantas de MINI de Oxford y Swindon, destacó el logro con una frase que resume el orgullo de la marca: “Oxford ha sido parte de la historia de MINI desde que los primeros Minis clásicos salieron de la línea aquí en 1959. Al celebrar 25 años de producción del MINI moderno, este hito es un tributo adecuado a la experiencia y dedicación de nu estro equipo, y estamos encantados de recibir a Peter y su MINI en la planta. Estamos orgullosos de que un MINI fabricado aquí pueda alcanzar 1.000.000 de kilómetros con facilidad y aún lucir tan bien.”
Pero el millón de kilómetros no será el final del camino para Kirchoff, que ya tiene una nueva meta en mente: llevar a Nemo hasta el millón de millas, una distancia todavía más ambiciosa (algo más que 1,6 millones de kilómetros). “Completar el Proyecto one M es al mismo tiempo el inicio del Proyecto One Million Miles”, adelanta.
Y si en algún momento el MINI no pudiera seguir, su dueño ya tiene pensado un posible reemplazo dentro de la misma familia. “En el caso poco probable de no llegar al millón de millas, probablemente compraré un Aceman JCW E.” La frase muestra que su vínculo con la marca sigue intacto, incluso si el futuro lo llevara hacia un modelo eléctrico.