Un empleado se retiró luego de toda una vida en la casa matriz de la marca alemana. Se llevó un modelo con el que muchos sueñan.
La historia de uno de los empleados más fieles de BMW se volvió viral en los últimos días a partir de un gesto que impactó a miles de fanáticos de los autos. Después de 45 años de trabajo en la planta de Múnich, un operario se jubiló y recibió un reconocimiento fuera de lo común: nada menos que un BMW M3, uno de los deportivos más emblemáticos de la marca alemana.
Se trata de un trabajador de origen turco que desarrolló toda su carrera en la casa matriz de BMW en Alemania. Por eso, durante el acto de despedida, la compañía también destacó el aporte histórico de los empleados turcos que llegaron al país en las décadas del 70 y 80 y que ayudaron a consolidar una de las industrias automotrices más fuertes del mundo.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestra al reciente jubilado recibiendo el vehículo, visiblemente conmovido por el homenaje y por el cierre de una etapa que estuvo íntimamente ligada a BMW.
El auto que BMW puso a disposición de su empleado no es un modelo cualquiera, sino un BMW M3 de última generación, un deportivo de alto rendimiento que supera los 500 caballos de potencia y que en algunas versiones se ubica cómodamente por encima de los 100.000 euros.
BMW y un regalo a la altura del compromiso
El vehículo forma parte de un programa especial de la casa bávara para empleados que llegan al retiro. Algunas versiones sostienen que a ciertos trabajadores se les permite retirar el último auto del día de la línea de montaje como un gesto simbólico. Otras indican que la automotriz cede la unidad o brinda condiciones muy ventajosas para seguir utilizando autos de la marca durante la jubilación.
La noticia refuerza una imagen ya tradicional de BMW como compañía que premia la permanencia y el compromiso de sus empleados. En una industria donde los cambios de trabajo son cada vez más comunes, la escena de un operario despidiéndose después de 45 años al volante de un deportivo de la propia marca es toda una postal difícil de repetir.
El BMW M3 no es solo un sedán deportivo más: se trata de una verdadera insignia dentro de la historia de la marca, una variante de alto rendimiento del Serie 3 que con el paso de los años se convirtió en un referente global entre los autos de prestaciones extremas.
El modelo equipa un motor naftero de seis cilindros en línea, 3.0 litros biturbo, asociado a una caja automática M Steptronic de ocho marchas y al sistema de tracción integral xDrive. En esa configuración, desarrolla 530 CV, acelera de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos y llega de 0 a 200 km/h en 11,8 segundos, cifras propias de un superdeportivo.
Sea un regalo pleno o un beneficio excepcional, tremenda bestia está a la altura de toda una vida laboral al servicio de BMW.
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