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Muchos hábitos que parecen inofensivos terminan rayando la pintura o dañando plásticos y gomas. Qué evitar y qué técnicas se deben seguir.
Lavar los autos parece una tarea sencilla, pero cualquiera que lo haga con frecuencia sabe que al cometer algunos errores puede dejar marcas difíciles de sacar. Entre el sol, el polvo, los insectos, la resina de los árboles y los excrementos de pájaros, la carrocería vive expuesta a todo tipo de agentes que exigen más cuidado del que muchos imaginan.
Cuando la limpieza se hace apurado o con herramientas inadecuadas, los daños pueden ser irreversibles. El problema es que varios de los errores más comunes se repiten casi sin pensarlo: usar detergente de cocina, lavar el auto bajo el sol, secar sin microfibra, limpiar por partes sin un orden lógico o insistir con cepillos que terminan rayando la pintura. Son hábitos que parecen inofensivos, pero con el tiempo afectan el brillo, la protección de la cera y hasta la vida útil de plásticos y molduras.
Por eso vale la pena repasar cuáles son los fallos más frecuentes a la hora de lavar el auto y qué conviene hacer para evitarlos. Son detalles simples que marcan una gran diferencia: un lavado correcto no sólo mejora la estética, sino que también cuida la carrocería y preserva el valor del vehículo a largo plazo.
Antes de meterse de lleno en la limpieza, vale la pena revisar qué cosas pueden salir mal. Muchos hábitos que se repiten casi sin pensarlo terminan dañando la pintura, los plásticos o incluso componentes mecánicos.
Por eso, a continuación se detalla una lista con los errores más comunes al lavar el auto y por qué conviene evitarlos para preservar mejor la vida útil de la carrocería, los interiores y el estado del vehículo en general.