Esta señal que aparece en algunos vehículos funciona como una advertencia para los demás conductores. A qué grupo alcanza.
En Argentina, existen distintos tipos de calcomanías que se colocan en el auto. Algunas de ellas son decorativas o buscan transmitir un mensaje, mientras que otras funcionan como una advertencia para los demás conductores. Este es el caso del “sticker” representado por cuadrícula en rojo y amarillo, destinado a reforzar la seguridad vial en un grupo específico de automovilistas.
A diferencia de lo que parece significar, su presencia no implica que el vehículo en cuestión tenga algún problema mecánico, que se trate de un auto de emergencia ni que otorgue algún tipo de prioridad especial en la circulación. Su objetivo principal es advertir sobre su conductor a los demás.
Para muchos conductores, este distintivo puede pasar inadvertido o confundirse con algún elemento decorativo, pero en realidad tiene una función concreta vinculada con la seguridad vial. La calcomanía identifica a los vehículos conducidos por personas con discapacidad auditiva o hipoacusia, incluso en situaciones en las que existe una pérdida total de la audición.
Su función es informar al resto que el conductor puede no percibir determinados sonidos del tránsito, como bocinazos, sirenas u otros sonidos. Esto resulta particularmente importante en situaciones en las que otros automovilistas buscan advertir sobre una maniobra, alertar sobre la presencia de un vehículo o llamar la atención ante una eventual situación de peligro.
Esta calcomanía no aparece en todos los vehículos conducidos por personas con hipoacusia, ya que su utilización obligatoria no tiene alcance nacional. La normativa que establece específicamente este distintivo corresponde a la provincia de Buenos Aires, a través del Decreto 2719/1994, reglamentario de la entonces Ley 11.430, el Código de Tránsito bonaerense. De acuerdo con esa regulación, los vehículos conducidos por personas con discapacidad auditiva deben contar con una identificación visible.
La reglamentación establece características precisas para la identificación. La principal debe colocarse en la parte trasera del vehículo y medir 30 centímetros de largo por 8 centímetros de ancho, con cuadrados rojos y amarillos de 2 por 2 centímetros. Además, se contemplan otras dos identificaciones de menor tamaño, de 16 por 6 centímetros, destinadas a los guardabarros delanteros. La finalidad es que la condición pueda ser reconocida desde diferentes ángulos del vehículo.
El objetivo de la calcomanía es facilitar la comunicación entre conductores. Por eso, cuando un automovilista observa un vehículo con esta identificación, es importante recordar que la bocina puede no ser escuchada. En esos casos, algunas medidas que pueden ayudar son:
La Disposición 300/2025 de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) establece que la discapacidad auditiva (incluyendo hipoacusia severa y anacusia) no impide obtener o renovar la licencia de conducir para vehículos particulares, siempre que se apruebe una evaluación médica psicofísica específica. La normativa nacional contempla la aptitud para conducir de personas con distintas condiciones auditivas y establece que esta no debe analizarse exclusivamente a partir de la capacidad de escuchar, sino mediante criterios de idoneidad funcional.
Según las circunstancias y la licencia solicitada, se establecen determinadas condiciones o adaptaciones para aumentar la seguridad. Entre ellas aparecen requisitos relacionados con los espejos retrovisores, destinados a ampliar el campo visual y compensar la imposibilidad de recibir algunas advertencias sonoras.