En el mismo mes habrá un eclipse de Sol y luego de Luna. La astrología le da significados muy distintos: mientras uno marca un inicio, el otro funciona como cierre.
En la astrología, los eclipses son considerados momentos de cambio, finales y comienzos acelerados, donde se intensifican temas personales y colectivos. Y en agosto 2026, este fenómeno tendrá lugar por duplicado: el 12 habrá un eclipse solar total en Leo y el 28 del mismo mes ocurrirá un eclipse lunar en Piscis. Ambos impactarán de lleno en el horóscopo.
De acuerdo a los especialistas, el primero de los eventos abrirá con fuerza un ciclo nuevo ligado a la identidad, al corazón y a eso que nos hace brillar, mientras que el segundo traerá un cierre emocional y sacará a la luz lo que venía gestándose en silencio.
Tomados en conjunto, el eclipse solar en Leo y el lunar en Piscis forman un arco: primero se exige una nueva identidad más auténtica y puesta en escena, y después se cruza por una revisión emocional que suaviza, purifica o redefine esa nueva imagen desde lo profundo.
Los días alrededor de ambos fenómenos pueden traer eventos acelerados -anuncios, rupturas, comienzos laborales, cambios de relación- cuyo sentido se clarificará en semanas o meses.
El eclipse solar ocurrirá el 12 de agosto a las 10:36 h de la Argentina, aunque no se podrá ver en nuestro país, ya que ocurrirá exclusivamente en el hemisferio norte.
En astrología, este evento actúa como un "nuevo comienzo" forzado: algo se reinicia, a menudo con una sacudida. Al suceder en Leo, signo regido por el Sol y asociado con la creatividad, la visibilidad, el orgullo y el corazón, la energía del eclipse enfatiza la necesidad de autenticidad, expresión personal y valentía para ocupar el propio espacio.
Este eclipse invita a dejar atrás máscaras que ya no sirven y a reclamar un papel protagonista en la propia vida. Para muchos, emergerán oportunidades para destacarse, liderar proyectos creativos o reorganizar cómo desean ser vistos. También puede traer pruebas del ego: la lección de Leo es brillar sin depender del aplauso externo.
Pocos días después, durante la noche del 27 y la madrugada del 28 de agosto, se verá el eclipse de Luna en Piscis. El fenómeno es considerado un momento de culminación, de recolección de frutos o de liberación emocional. Piscis aporta un tinte líquido, empático y trascendental: temas de sensibilidad, sueños, límites difusos y conexión con lo simbólico se vuelven prominentes.
Este tránsito facilita la limpieza emocional: lo que ya no sirve a la sanación puede disolverse. Es también un llamado a integrar intuición y compasión; la claridad práctica puede faltar, pero se ganan definiciones profundas sobre lo que el alma necesita liberar o aceptar.