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Cortarlas fuera de temporada puede hipotecar su belleza y causar un daño irreparable en todo el año. Las recomendaciones.
Septiembre marca la llegada de la primavera. Con ella, los jardines se convierten en un espectáculo de colores y aromas, motivando a los amantes de la botánica a intervenir con podas y retoques. Sin embargo, los especialistas en la materia advierten que no todas las plantas deben recibir este tratamiento en esta época.
El error más común es pensar que la poda en septiembre favorece siempre un mejor desarrollo y una floración más abundante. La realidad es que, en el caso de algunas especies, el resultado puede ser exactamente el contrario: pérdida de botones florales, debilitamiento de la estructura vegetal e incluso la aparición de enfermedades.
Entre las plantas más sensibles se encuentran las amelias, las azaleas, las hortensias, las magnolias y los rododendros. A continuación, las características de cada una:
Los especialistas recomiendan respetar los tiempos naturales de cada especie. En general, la regla es esperar a que termine la floración para intervenir. Así, la planta ya habrá cumplido su ciclo y podrá dedicar su energía a generar nuevos brotes.
Podar fuera de temporada puede hipotecar la belleza del jardín durante toda la temporada. Muchas veces, la ansiedad por “ordenar” las plantas termina jugando en contra. La jardinería exige paciencia y respeto por los tiempos de la naturaleza.
Los especialistas insisten en que la mejor forma de cuidar a las plantas es observarlas: identificar cuándo florecen, cuándo producen nuevos brotes y en qué momento inician su reposo vegetativo. Esa lectura del entorno permite actuar de manera más consciente y evitar errores que se pagan con la pérdida de flores durante todo un año.
Podar en el momento equivocado no solo afecta la floración, también puede generar otros problemas: