La utilización de esta hierba en el lavado se está haciendo cada vez más popular. A qué se debe y cómo usarla correctamente.
Si hablamos de hierbas versátiles, el romero es una de las más destacadas. Usada en gastronomía y hasta en medicina, desde hace tiempo muchas personas comenzaron a darle una particular utilidad a la hora de lavar la ropa. Esto se debe a que cuenta con propiedades ya confirmadas.
Aunque no reemplaza a los detergentes ni a tratamientos específicos para manchas difíciles, la utilización del romero en el proceso de lavado es especialmente valorada por quienes buscan un hogar más natural o por familias con bebés y personas alérgicas a productos químicos.
El romero se convirtió en un complemento interesante para el lavado cotidiano gracias a sus propiedades antibacterianas. Su eficacia frente a microorganismos se sustenta en compuestos químicos y diversos aceites esenciales y fenoles. Los estudios demostraron que extractos de esta hierba presentan actividad antimicrobiana frente a bacterias comunes en el hogar, lo que sugiere que ayuda a reducir la carga bacteriana en tejidos.
En el contexto del lavado doméstico, la acción del romero es complementaria: el detergente y la acción mecánica del lavarropas siguen siendo los principales responsables de eliminar suciedad y gérmenes. Sin embargo, el contacto de los aceites esenciales liberados por las hojas calientes o en remojo contribuye a crear un ambiente menos favorable para la supervivencia de ciertas bacterias en la ropa, sobre todo en prendas que no requieren temperaturas de lavado altas.
Además de su potencial antibacteriano, el romero es apreciado por su aroma fresco y herbal. Cuando se introduce en el lavarropas, parte de sus aceites esenciales se libera y perfuma el agua y las prendas. A diferencia de muchas fragancias comerciales, su aroma es más discreto y natural, y no deja rastros químicos persistentes que puedan irritar a las personas sensibles. El resultado suele ser una ropa con un olor limpio y herbáceo, menos cargada de fragancias sintéticas.
Para aprovechar las propiedades del romero, se recomienda que sea lo más fresco posible. Además, las ramitas deberían estar limpias de tierra y restos visibles. Si usa romero seco, su efecto aromático será más concentrado, pero también más breve. Para utilizarlo de forma segura y efectiva, existen dos métodos para introducir en el lavarropas:
Si se utiliza el romero en bolsita, funciona mejor si se coloca en el inicio del ciclo dentro del tambor. En el caso de la infusión, es preferible añadirlo en el compartimento del suavizante para actuar durante el enjuague final.
Si bien ayuda, el romero no sustituye desinfectantes cuando existe la necesidad de eliminación total de patógenos en casos como por ejemplo ropa de personas enfermas o prendas de hospital. En esas situaciones se recomiendan lavados a altas temperaturas y productos específicos.
Por otro lado, personas con alergias a plantas aromáticas o con piel sensible deben probar primero en una prenda pequeña o evitar su uso. También se debe evitar el contacto directo de ramas con prendas muy claras si las hojas están sucias o contienen pigmentos que puedan manchar.