El costo de vida volvió a incrementarse, elevando el umbral de ingresos necesarios para no caer en la pobreza y en la indigencia.
Impulsado por los aumentos en alimentos y las tarifas de los servicios públicos, el costo de vida volvió a mostrar un salto. Esto repercutió directamente en los umbrales estadísticos que fijan los ingresos mínimos mensuales necesarios en 2026 para no ser pobre ni indigente.
Si bien el índice de inflación para el segundo mes del 2026 se ubicó en 2,6% y retrocedió 0,5% respecto a enero, rubros clave para los hogares porteños estuvieron por encima del promedio general. En ese sentido, los alimentos subieron 2,9% y los servicios públicos se dispararon 5,9%. Así, la línea para no caer en la pobreza y en la indigencia volvió a elevarse.
El Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (Idecba) elabora un informe sobre “Líneas de pobreza y Canastas de consumo para la ciudad de Buenos Aires”, en el que define los diferentes estratos de ingresos de la población. El informe incluye las cifras correspondientes a la canasta básica total (CBT), que define el piso de la pobreza, y de la canasta básica alimentaria (CBA), que marca el umbral de la indigencia, en ambos casos para una familia tipo (dos mayores económicamente activos y dos menores).
La CBA, que contempla un conjunto de alimentos básicos para la subsistencia, se ubicó en febrero en $791.579. Es decir, los hogares que no consiguieron alcanzar esos ingresos mensuales son considerados indigentes.
Por otro lado, la CBT, que además de alimentos tiene en cuenta otros bienes y servicios no alimentarios, como transporte, ropa, salud, educación, comunicación, servicios públicos y esparcimiento, entre otros, trepó a $1.440.146 en el segundo mes del año. Por ello, las familias que estén por debajo de este valor son consideradas estadísticamente pobres.
En tanto, quedaron dentro del grupo de los “no pobres vulnerables” los hogares cuyos ingresos se ubicaron entre esa cifra y $1.815.372. El estrato del “sector medio frágil” correspondió a quienes tuvieron ingresos de hasta $2.201.157. El grupo de los “acomodados” correspondió a las familias que en febrero percibieron ingresos superiores a $7.261.489.
En febrero, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) que mide el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) trepó 3,2% y ya acumula en lo que va del año 9,3%, con un índice interanual de 37,6%. Al mismo tiempo, la Canasta Básica Total (CBT) tuvo un alza de 2,7% y llegó a un acumulado de 6,8% en 2026, para un interanual de 32,1%.
Así, una familia tipo argentina necesitó $1.397.672 para no ser pobre. Además, el organismo reveló que ese grupo familiar precisó $644.088 para no llegar a ser considerado indigente.
Entre los valores mínimos, una persona adulta que vive sola necesitaba 208.443 pesos para evitar la indigencia y tenía que alcanzar los 452.321 pesos para no quedar por debajo de la línea de la pobreza.
En el ingreso mínimo para una familia tipo se considera, entre otros factores, la compra de bienes y servicios mínimos para la subsistencia, el conjunto de gastos vinculados con la adquisición o renovación de bienes durables para la vivienda, la salud y otros rubros como indumentaria y transporte. El informe del Idecba no contempla para sus cifras de gastos mensuales el costo del alquiler de un departamento o casa.
En ese contexto, el piso de ingreso mínimo que un hogar tipo de dos adultos mayores y dos menores debe recibir por mes para pertenecer a la clase media llegó a $2.269.215,60 en febrero de 2026. En términos absolutos, son $68.058 más que el ingreso mínimo que ese mismo hogar requirió en enero para seguir estadísticamente en ese estrato de la población. En tanto, si se toman los últimos 12 meses, la línea del mismo grupo familiar para ser clase media subió $556.149.