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Por qué cuesta que baje la inflación en la Argentina

El gobierno dejó de emitir hace mas de un año, pero los precios no caen. Por qué haría falta aflojar la política de ajuste permanente. La Guerra en Irán aportará más complicaciones.

El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió esta semana a asegurar que la inflación se va a desplomar en breve a niveles del 1% mensual. Lo hizo en declaraciones a un canal de televisión,luego de que se conocieran los datos de febrero.

En el segundo mes del año, de acuerdo con el INDEC, el IPC subió 2,9% que es una cifra igual a la de enero. Para algunos centros de estudios libertarios, lo destacable es que no siguió subiendo. Pero para marzo, que es un mes de alta estacionalidad, se espera que pegue otro salto.

Tanto Caputo como el presidente Javier Milei confían en que tarde o temprano el IPC va a caer porque el gobierno no esta emitiendo dinero, lo cual es cierto. Si se mira los datos de la base monetaria que publica el Banco Central esta semana y se la compara con la de marzo de 2025 está igual en términos reales. Son unos $40 billones. En un año creció un 32%, que es la inflación.

La pregunta entonces que cabe es por qué no desaceleran los precios. Y la respuesta que van a dar los economista es porque no sube la demanda de pesos. Como todo bien de la economía, el dinero tiene una oferta y una demanda. Si la oferta es la misma y sube la demanda la inflación tiene que bajar. A la inversa, si se emite dinero sin que haya demanda, suben los precios. Y si se mantiene fija la cantidad de plata circulante, pero cae la demanda, igual habrá inflación.

caputo

¿Qué quiere decir que se incremente la demanda de moneda nacional? Que el público confíe en el plan de estabilización, y que, en vez de demandar dólares para ahorrar, se quede en pesos. Pero eso sería una parte. La demanda de moneda sube también cuando una economía crece.

La guerra en Irán introduce otro problema

Un reporte de la Fundación Mediterránea estimó esta semana que si el precio del barril de petróleo se mantiene por encima de los u$s90 la inflación se va a acelerar. De hecho, se ubica ahora en u$s100 el barril. Para los economistas de la Fundación Capital como el valor de los combustibles está atrasado en un 30%, el pase a precios internos agregaría hasta 1,5 puntos mas de inflación por mes.

Economía planchada

La economía argentina está planchada. Si bien es cierto que sectores como la energía (Vaca Muerta), el agro y la intermediación financiera crecen, la industria y el comercio siguen en caída. Se pude asegurar que es como un juego de suma cero. Algunos ganan otros pierden y al final el partido sale empatado.

Sin un crecimiento de la economía importante, no va a ser posible que suba la necesidad de contar con pesos para invertir y consumir. Es lo que los economistas denominan "monetización".

Se sobregiró la motosierra

A esta altura del gobierno, algunos especialistas empiezan a dudar del ajuste permanente que propone el gobierno libertario, en momentos en que se discuten los "costos marginales" de los viajes oficiales. Es cierto que cuando hay un gasto que no se puede financiar genuinamente se genera desconfianza, más inflación y suba del dólar. Pero cuando se alcanza superavit, como ocurre ahora, reducir gastos puede contraer la actividad económica.

El gobierno lleva 7 meses de caída de recaudación de impuestos, lo que obliga a ajustar más las cuentas. Lo están salvando las privatizaciones y las ganancias financieras del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FSG) de la ANSES. Explica el 70% del superavit fiscal del primer bimestre.

Tal vez, para que haya algún empuje en la economía, que eleve la demanda de dinero y baje la inflación, el gobierno tendría que probar alguna receta heterodoxa. Tal vez por eso se explica la reciente incorporación del economista uruguayo Ernesto Talvi al equipo de asesores del Palacio de Hacienda, para que aporte ideas.

Los dólares del colchón

Luis Caputo apuesta a que aparezca dinero. Supone que con la ley de Presunción de Inocencia Fiscal habrá un marco para que los argentinos saquen dólares de abajo del colchón, los metan en los bancos o compren cosas que empiecen a mover la economía. Es decir, "monetizar" usando dólares que están fuera del sistema.

Pero un informe de la Fundación Capital advierte esta semana que la compra de billetes de parte del público sigue alta para lo que es un año no electoral. Estima que en vez de que entren dólares, se vayan unos u$s20.000 millones en 2026.

Una alternativa: suba de salarios

Esta semana se conoció que la Secretaria de Trabajo no va a establecer un techo de 1% de suba de salarios para los convenios que se negocien en 2026, tal como lo hizo en 2025. Se va a aprovechar en nuevo entorno que ofrece la Reforma Laboral para que las empresas puedan incluir conceptos en los recibos de sueldo, que luego no tengan que pasar como costo laboral permanente a los básicos. La medida tendría por objetivo evitar que se siga licuando en poder de compra de los salarios. Así podría incrementarse la demanda y con ello empezar a mover la rueda de la economía.

Cuando el Estado se queda sin cartas

Los economistas dicen que la Argentina es como un jugador de truco que no tiene cartas de valor, y el resto de los jugadores lo sabe. Eso se debe a que el país ha fracasado también con gobiernos liberales, no solo los peronistas.

Una carta importante que jugó el país en los años 90' fue la convertibilidad. En menos de un año logró estabilizar la inflación a niveles de menos del 1% mensual. Luego el mal manejo político y económico le puso limites al 1 a 1 peso/dólar por no salir a tiempo. El mercado tomó nota. Nada indica que "esta vez es diferente", como le dijo Caputo a los empresarios norteamericanos en Nueva York en el Argentina Week.

Es por ello, que si bien se van sumando anuncios de inversión para el RIGI de hasta u$s66.000 millones, todavía no apareció un solo dólar. Van a estar esperando a ver si Milei puede renovar su mandato en 2027 y si no quedan perspectivas de que una fuerza política de corte populista pueda revertir la orientación de la economía.

Es por eso que buscar una salida para activar la economía por la vía del aumento de las inversiones, en vez del consumo, es deseable pero luce difícil. A pesar de todo, el gobierno libertario no logra despertar confianza completa en Argentina, sobre todo, si se sigue mostrando como único garante del rumbo económico. Milei solo genera confianza en él, pero no en el país.

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