Dibu Martínez mostró cómo le quedó la mano tras atajar con un dedo fracturado durante el último Mundial

El arquero de la Selección Argentina habló durante una entrevista acerca de lo mal que la pasó en la Copa del Mundo a raíz de su lesión.

Emiliano 'Dibu' Martínez brindó una entrevista en la que contó detalles del Mundial 2026. Cómo convivió con el dolor en el dedo anular de la mano derecha producto de una fractura que lo condicionó completamente a lo largo de la competencia, su futuro en la Selección Argentina, el detrás de escena de la final contra España y cómo sobrelleva la operación tras fracturarse la mandíbula con el Chelsea.

“Era preferible la mandíbula y no la cabeza. Si hubiera sido de UFC, era el nocaut de la noche. Vi los pajaritos varios días. Me desmayé. Lo único que me acuerdo es la falta que hizo Caicedo, no me acuerdo del golpe, salir del estadio, nada. En la operación me pusieron una placa con cuatro tornillos, me pusieron uno por fuera y todo por adentro. Me agarraron tres dientes. No puedo comer, todo papilla, como un bebé. La nutricionista me mantiene bien, pero afuera del entrenamiento me falta fuerza”, sintetizó sobre su última grave lesión con el club inglés. Y remató: “Es una locura. Había dicho que iba a terminar mi carrera sin cirugías y tuve dos en dos meses. Así es el fútbol”.

Más tarde, fue específico con la odisea que vivió con su fractura de dedo en toda la Copa del Mundo: “Después de ganar la Europa League, me dolía mucho y me mostraron una placa donde estaba por la mitad. Lloré pensando que no llegaba al Mundial, creí que estaba afuera. Ahí Scaloni me mandó un mensaje de que me iba a bancar llegara o no. Decidimos no operarme y jugué con un yeso de plástico arriba del dedo todo vendado y me hicieron un guante especial”.

Y repasó: “Los primeros dos partidos tenía mucha protección, pero si se me salía de vuelta de lugar, me perdía el resto del Mundial. Yo sentía cuatro dedos, me quedó así zafado porque si me operaba tenía que estar seies semanas parado y ahí el dedo sí volvía a la normalidad. Ahora me quedó así de por vida (muestra que está desviado)”. En tanto, el Dibu confesó que entrenó con una pelota de vóley hasta el partido contra Suiza, ya que cuando vio que Argentina casi queda afuera ante Egipto, le pidió al entrenador de arqueros Martín Tocalli volver a entrenar con total normalidad. Tras las vacaciones post Mundial, se hizo una placa y su dedo estaba de nuevo partido en dos, motivo por el cual se cayó su transferencia a la Juventus. “Decían que era imposible que atajara así. Chelsea me bancó en todo y estoy jugando así, aunque un día tendré que operarme”, dijo.

La palabra del Dibu Martínez

“De 1 a 10, lo del dedo me condicionó un 10. Hasta antes de Argelia me tiraba como un zombie con un brazo. Apoyaba la mano y veía las estrellas. La mandíbula es un 1 de dolor comparado a lo que pasé en la mano. Lloraba porque tenía el dedo con una morcilla. Mi hermano me dijo que no jugara contra Argelia, pero son los riesgos que tomaba por la Selección. Lo haría de vuelta. Estuvimos así, a 13 minutos de ser campeones del mundo. ¿No lo harías de vuelta? Por más que se me haya cortado el pase adonde me quería ir", expresó también el Dibu Martínez.

También graficó con secuencias del día a día: “Tenía el tema en la cabeza. En la entrada en calor, cuando rezo, pedía por favor que no se me zafara. Si la pelota me pegaba un poquito en la punta, el dedo me explotaba completo, se partía el hueso. Estaba agarrado con un hilito, ahora está más sólido porque van tres meses, pero con la fractura de dos semanas, era tocarlo y que se zafara. Durante el partido me olvidaba, pero era todos los días. Al principio gritaba porque no podía meter el dedo en el guante. El primer día me lo cortaron. Me tenía que duchar con una bolsa y mis compañeros se reían: ‘no, nuestro arquero no puede hacer eso’”.

Sobre su charla con Lionel Scaloni previo a Argelia, mencionó: “Me preguntó si podía jugar o no y me dejó tomar la decisión a mí. Podría haber mandado a atajar a Gero (Rulli). Entonces cómo no voy a responder después en una final. Vi que a mis compañeros no les daba, ahí es donde yo tenía que aparecer”.

¿Cómo hizo para mostrar tan buen nivel en la final contra España? “Sabía que estaba mejor, había entrenado una semana normal, desde Suiza a España pasaron 10 días con entrenamiento normal. El día antes a la final, los jugadores estaban muertos y yo estaba fresco más que nunca porque no había entrenado a la par de ellos antes. Me unía en el grupo el día previo, me tiraban dos centros nomás en la pelota parada. Básicamente fue todo entrenamiento reactivo con los pies, pero no hice un ejercicio de definición 30 minutos”.

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