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Diego Milito reveló por qué él y su hermano terminaron enfrentados en Independiente y Racing

El ídolo de Racing habló de cómo terminó jugando en Racing y su hermano en Independiente y de su recordada pelea en un clásico.

Diego Milito, ícono de Racing y figura en el fútbol argentino, revivió recientemente uno de los momentos más intensos de su carrera: la inolvidable pelea con su hermano Gabriel en el clásico de Avellaneda, durante el Torneo Clausura 2003. En una entrevista con Líbero VS, Diego detalló cómo aquel enfrentamiento entre hermanos traspasó los límites de la cancha para extenderse incluso hasta la cena familiar en la casa de sus padres y cómo cada uno terminó en un club diferente.

“Arrancamos los dos en Racing en infantiles desde muy chiquito, mi viejo llevó a los dos porque era lo más cómodo. En novena división Racing no pasaba un buen momento y mi hermano quería irse, era hincha de Independiente, vio la posibilidad y dijo ‘Mirá papá, prefiero ir a Independiente a probarme’. Quedó y él siguió su camino y yo con el mío”, contó Diego Milito.

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Cómo fue la pelea entre Gabriel y Diego Milito

“Nos peleamos en la cancha, en el control antidoping y durante la cena en la casa de mis viejos”, relató Diego con sinceridad, recordando uno de los capítulos más tensos en la relación entre los hermanos. Aquel día, Racing y Gabriel, que defendía la camiseta de Independiente, se encontraron en un clásico con toda la rivalidad que un duelo de este tipo conlleva. “Cada uno peleaba por su camiseta”, explicó Diego, quien desde siempre sintió la camiseta de Racing como una segunda piel. Durante el partido, llegó a pedir la expulsión de su hermano, lo que desató la furia de Gabriel: “Él me re puteó”, confesó el exdelantero.

El episodio fue más que una simple disputa fraternal. Diego explicó que ambos discutían como si estuvieran en el fondo de su casa, sin reparar en las 60 mil personas que observaban el enfrentamiento en las gradas. “Cada vez que nos enfrentábamos eran guerras”, admitió con humor. La rivalidad entre los Milito iba más allá de lo futbolístico: en esos momentos, la pasión por sus respectivos clubes los llevaba al límite.

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Gabriel y Diego Milito

Cómo terminó la pelea entre los hermanos Milito

La tensión no terminó con el silbato final. Luego del partido, el conflicto continuó en el control antidoping, donde ambos cruzaron más palabras, defendiendo sus posturas con firmeza. Y, como si fuera poco, la pelea se trasladó a la cena familiar esa misma noche.

Diego contó que la reunión familiar se tornó en un escenario de opiniones divididas, donde algunos amigos tomaban su lado, mientras otros defendían a Gabriel. La situación llegó a tal punto que su padre, harto de la discusión, intervino para poner fin a la pelea. “Hasta que mi viejo se calentó y dijo ‘basta, hasta acá llegaron. Se terminó’”, recordó Diego con una sonrisa, señalando el impacto que aquella noche tuvo en su familia.

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