Cuándo estaba todo acordado y solo restaba la firma del entrenador, un insólito motivo llevó a cancelar la llegada del campeón del mundo.
Cuándo parecía que estaba todo acordado y solo faltaba la firma, la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) canceló la designación de Andrea Pirlo como seleccionador nacional de Italia tras un escándalo que involucró su vínculo comercial con una empresa rusa de apuestas.
El proceso para concretar su llegada, que había alcanzado un acuerdo verbal para liderar la Azzurra hasta el Mundial 2030, quedó detenido a raíz de la presión política y social. Según informó el medio Sky Sport 24, las reuniones que estaban previstas en Roma para este lunes 27 de julio entre el entorno de Pirlo y la FIGC fueron suspendidas, paralizando todos los trámites vinculados a la negociación.
El conflicto surgió luego de que se hiciera público el rol del ex futbolista del Milan y la Juventus como embajador global de la agencia de apuestas, una de las principales plataformas deportivas de origen ruso. Este vínculo tiene relación con su paso por el club United FC Dubai, cuyo propietario figura entre los principales accionistas de la empresa rusa.
El contexto geopolítico y las sanciones internacionales impuestas sobre Rusia generaron una ola de rechazo en diversos sectores políticos italianos, que exigieron a la federación frenar la contratación por considerar incompatible que el representante del fútbol nacional mantuviera lazos comerciales activos con corporaciones de aquel país.
De acuerdo con información recogida por Sky Sport 24, el presidente de la FIGC, Giovanni Malagò, optó por no autorizar la firma de Andrea Pirlo. Como resultado, la federación suspendió el acuerdo que contemplaba la rescisión del contrato de Pirlo con el Manchester United y su posterior vinculación formal con la selección italiana.
En medio de la controversia, el entrenador publicó un comunicado en sus redes sociales donde expresó: “En los últimos días, he presenciado con gran amargura el debate que se ha generado en torno a mi nombre y la posibilidad de ejercer como seleccionador nacional de Italia. Por respeto a las instituciones, a la Federación y a todos los implicados, hasta ahora he optado por guardar silencio. Sin embargo, siento que es mi deber aclarar ciertos aspectos. A lo largo de mi carrera, primero como jugador y ahora como entrenador, siempre he llevado a cabo mis actividades cumpliendo estrictamente con las leyes de los países en los que he trabajado y los contratos que he firmado. La colaboración profesional que se encuentra en el centro de la reciente controversia surgió en el contexto de mi carrera en los Emiratos Árabes Unidos y es exclusivamente de carácter comercial y deportivo. Atribuirle un significado político a esta colaboración implicaría atribuirme creencias que nunca he expresado y que no son mías”.
“Lamento que una decisión deportiva se haya convertido rápidamente en un debate público que acabó atribuyéndome significados e intenciones que no me corresponden. Mi amor por Italia no depende de una posición. Es parte de mi historia, de mi identidad, y siempre me acompañará”, concluyó el jugador que ganó un Mundial con la Azzurra.
La decisión de frenar la llegada de Pirlo impactó de lleno en el proyecto deportivo liderado por Paolo Maldini y Leonardo dentro de la Federación Italiana de Fútbol. Según reportó Sky Sport 24, ambos habían descartado previamente a figuras como Pep Guardiola, quien rechazó la propuesta por motivos familiares, y consideraban a Pirlo como el entrenador idóneo para un proceso de desarrollo a largo plazo. “Sin la llegada de Pirlo, y en general sin un entrenador elegido en función de su visión, es poco probable que Maldini y Leonardo permanezcan en sus puestos”, indicó el canal italiano. Se especula que podrían presentar su renuncia si la federación designa a un técnico ajeno a sus criterios deportivos.