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Escándalo total en el Israel-Irlanda: boicot, brazalete de luto y mucha tensión

El seleccionado verde había amenazado con no presentarse al partido por el conflicto en Gaza, pero finalmente jugó y goleó con polémica.

Israel e Irlanda protagonizaron un partido cargado de tensión por la controversia que había generado el encuentro de la Nations League. Después de varios días de debate interno y pedidos de boicot por el conflicto en Gaza, el conjunto irlandés finalmente viajó a Debrecen, Hungría, y se impuso 3-0. La decisión de jugar no fue unánime: el arquero Gavin Bazunu se retiró de la convocatoria por su desacuerdo con disputar el partido, mientras sus compañeros resolvieron continuar luego de una votación interna.

Cómo fue la previa entre Israel e Irlanda

La discusión dentro de la selección vencedora se extendió hasta pocas horas antes del encuentro. El plantel demoró su entrenamiento del sábado y mantuvo varias horas de conversaciones antes de resolver que disputaría el compromiso. Finalmente, Bazunu fue el único futbolista que abandonó la convocatoria. Ante su ausencia, Jimmy Dunne fue inscripto por la UEFA como tercer arquero. El resto del grupo acordó distintas medidas para expresar su rechazo al contexto que rodeaba al partido.

Ya en el estadio Nagyerdei, los gestos de protesta fueron evidentes desde los himnos. Los futbolistas evitaron mirar hacia adelante y mantuvieron la cabeza inclinada durante la interpretación del himno israelí. Además, utilizaron brazaletes negros en homenaje a las personas fallecidas en el conflicto y no participaron del tradicional saludo entre los equipos ni del intercambio de banderines. El partido se disputó, además, ante una cantidad muy reducida de espectadores.

En medio de ese clima, Irlanda resolvió el partido prácticamente en el primer tiempo. Troy Parrott abrió el marcador a los 13 minutos después de una buena acción de James Abankwah y una definición ante Daniel Peretz. Apenas tres minutos más tarde, Adam Idah aprovechó una asistencia de Jack Moylan para establecer el 2-0. A los 25, el propio Moylan apareció para convertir el tercero con un remate desde afuera del área, después de que la defensa israelí no lograra despejar una pelota que había enviado Caoimhín Kelleher.

Después de marcar el tercer tanto, el mediocampista protagonizó otro de los gestos que quedaron registrados durante la noche. Moylan se quitó el brazalete negro, lo besó y lo mostró hacia las tribunas antes de regresar al juego. La selección dirigida por Heimir Hallgrímsson ya había dejado clara su postura con las decisiones tomadas antes del comienzo, aunque el entrenador había remarcado que el plantel buscaba mantenerse unido pese a las diferencias surgidas durante las discusiones previas.

Los cánticos racistas contra Idah

La situación volvió a tensarse durante la segunda parte, cuando desde las tribunas se escucharon presuntos sonidos de mono dirigidos contra Idah. El delantero, de padre nigeriano y madre irlandesa, fue señalado como víctima de cánticos racistas durante el encuentro. El episodio sumó otro elemento de conflicto a una jornada que ya estaba marcada por la disputa política, las protestas y el boicot de Bazunu. La polémica, por lo tanto, excedió ampliamente lo ocurrido dentro del campo de juego.

Israel e Irlanda volverán a enfrentarse el 4 de octubre, nuevamente en terreno neutral y con un escenario que continuará rodeado de fuertes medidas de seguridad y controversia. La revancha se disputará en Baka Topola, Serbia, mientras que ambos seleccionados afrontarán el próximo compromiso después de una primera jornada en la que el resultado deportivo quedó inevitablemente atravesado por todo lo ocurrido antes y durante el partido.

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