El árbitro mundialista tuvo un desempeño que fue muy cuestionado por la gente de Estudiantes de La Plata.
No hubo descanso para Darío Herrera después de la final que terminó en escándalo en Santiago del Estero. Apenas unos días después de dirigir Rosario Central-Estudiantes, el árbitro neuquino fue designado para conducir Newell's-Lanús, por la undécima fecha del Torneo Clausura.
El partido se jugará el sábado 3 de octubre a las 17 en el Coloso Marcelo Bielsa, con José Castelli y Marcos Horticolou como asistentes, Franco Morón como cuarto árbitro y Fernando Espinoza en el VAR.
La designación no pasó inadvertida. Herrera viene de una final de la Supercopa Internacional que terminó con fuertes cuestionamientos de Estudiantes por distintas decisiones arbitrales y con un enfrentamiento generalizado después del 3-1 de Rosario Central.
El partido de Santiago del Estero dejó varias jugadas discutidas. La más importante fue el penal que Herrera sancionó para Central a instancias del VAR y que Ángel Di María convirtió para poner el 2-1.
Estudiantes también reclamó dos penales en el segundo tiempo: una posible mano de Ignacio Ovando y una infracción sobre Tomás Palacios. Desde la terna arbitral explicaron posteriormente por qué entendieron que ninguna de las dos acciones debía ser sancionada. Jorge Baliño, encargado del VAR, también justificó públicamente esas decisiones.
El cierre fue todavía más complejo. Después del tercer gol de Central se produjo una pelea entre jugadores y cuerpos técnicos. Herrera expulsó a Fabricio Iacovich y Agustín Sández y, posteriormente, presentó un informe en el que describió los incidentes y las agresiones verbales que, según su versión, recibió por parte de integrantes de Estudiantes, entre ellos su presidente, Juan Sebastián Verón.
Hay una primera lectura evidente: Herrera continúa activo. La polémica de Santiago del Estero no derivó en sanción de AFA, sino todo lo contrario.
Pero el escenario elegido tampoco es sencillo. El neuquino irá al Parque Independencia, un estadio históricamente exigente y donde su presencia no genera precisamente indiferencia entre los hinchas de Newell's.
Ahí aparece una segunda interpretación: si la intención de la conducción arbitral fuera preservar a Herrera después de una final tan controvertida, el partido elegido difícilmente parezca el más cómodo. No sólo por el contexto de Newell's, sino también porque el encuentro tendrá en el VAR a Fernando Espinoza, otro árbitro con antecedentes de polémicas en el Coloso.
Y hay un elemento más para entender por qué el nombramiento genera ruido: Herrera acaba de quedar involucrado en una final en la que Estudiantes se sintió perjudicado y en la que, después del partido, su presidente agredió verbalmente al árbitro.
Apenas unos días después, el neuquino vuelve a una cancha con una hinchada que tampoco suele recibirlo con los brazos abiertos.
Más allá de las interpretaciones, el dato concreto es que AFA volvió a confiarle un partido de Primera División inmediatamente después de una de las jornadas más controvertidas de su carrera reciente.
El neuquino tendrá ahora otro desafío, aunque de características diferentes. Newell's necesita sumar y Lanús llegará al Coloso para disputar un partido correspondiente a una fecha en la que cada punto empieza a tener mayor peso en la recta final del Clausura.
Herrera estará en el centro de la escena incluso antes de que empiece a rodar la pelota. Después del escándalo de Santiago del Estero, la lupa volverá a estar puesta sobre el árbitro neuquino.