Todas las polémicas entre Estudiantes y Rosario Central, con el neuquino Herrera de protagonista
La final en Santiago del Estero tuvo un penal discutido, reclamos contra el operativo, cruces con la AFA y una pelea antes del cierre.
La Supercopa Internacional que Rosario Central le ganó 3-1 a Estudiantes de La Plata estuvo atravesada por polémicas desde antes del inicio y terminó con un escándalo dentro y fuera del campo de juego. En el centro de varias de las discusiones quedó el árbitro Darío Herrera, nacido en Neuquén, quien tuvo que intervenir en una final que fue aumentando su temperatura con el correr de los minutos.
Los problemas comenzaron incluso antes de que rodara la pelota en el Madre de Ciudades. Micros con simpatizantes de Estudiantes que habían salido hacía más de 20 horas todavía no habían podido llegar al estadio cuando comenzaba el encuentro. Desde el entorno del Pincha cuestionaron con dureza el operativo policial, mientras que desde las tribunas también aparecieron cánticos contra Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA.
Dentro de la cancha, Estudiantes golpeó primero mediante Guido Carrillo, que abrió el marcador al minuto. Sin embargo, Central reaccionó y Ángel Di María empató con un tiro libre a los 23 minutos.
La primera gran controversia arbitral apareció sobre el cierre del primer tiempo. Herrera fue llamado por el VAR, revisó una jugada dentro del área y terminó sancionando un penal para Rosario Central. Di María lo convirtió y estableció el 2-1 antes del descanso.
La decisión generó una fuerte reacción de Juan Sebastián Verón. Las cámaras mostraron al presidente de Estudiantes aplaudiendo irónicamente mientras el árbitro explicaba la resolución. Minutos después, trasladó su enojo a las redes sociales: “Maltrataron a la gente y la impunidad que manejan para robarte es increíble”.
También apuntó contra la organización del encuentro: “Innecesario, para esto nos traen hasta acá, jajajaja... Una puesta en escena increíble”.
Del penal discutido a las piñas del final
La bronca de Verón continuó luego de la ejecución. El dirigente publicó una imagen del penal y reclamó una supuesta invasión al área antes del remate de Di María: “¿No es invasión? El reglamento lo manejan como quieren”.
Herrera volvió a quedar en el foco durante el complemento. Estudiantes reclamó la expulsión de Elías Verón, quien ya estaba amonestado y protagonizó una fuerte infracción sobre Adolfo Gaich. El árbitro neuquino decidió no mostrarle una segunda amarilla, lo que sumó otra protesta desde el banco platense.
Otra acción que generó protestas llegó poco después, cuando Adolfo Gaich ganó de cabeza dentro del área y el rechazo de Ovando despertó un fuerte pedido de mano por parte de todo Estudiantes. Las repeticiones televisivas no fueron concluyentes: en una toma la pelota parecía impactar en el hombro y en otra daba la sensación de tocar el brazo. Sin embargo, Jorge Baliño, a cargo del VAR, no convocó a Herrera para revisar la jugada en el monitor y el partido continuó sin sanción.
Con Rosario Central ya 3-1 arriba, la tensión terminó de desbordarse. Cuando el encuentro todavía no había finalizado formalmente, jugadores e integrantes de los cuerpos técnicos protagonizaron empujones y piñas, con incidentes que continuaron en la zona de vestuarios.
En medio del caos, Juan Sebastián Verón decidió retirar al plantel de Estudiantes del campo antes del cierre. Así terminó una final marcada por el penal sancionado a instancias del VAR, los reclamos por una posible invasión, una expulsión solicitada, problemas con el ingreso de los hinchas y un desenlace a los golpes.
Central terminó celebrando el título, pero la definición quedó inevitablemente atravesada por las controversias y por una actuación de Darío Herrera que quedó bajo la lupa.
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