Kevin Castaño, que le costó al Millonario casi 14 millones de dólares, es una de las figuras del Atlético Mineiro.
Kevin Castaño se prepara para enfrentar a Boca en la final de la Copa Sudamericana con Atlético Mineiro, equipo al que llegó a préstamo en agosto: el colombiano fue una de las apuestas más costosas de River, que pagó 13,8 millones de dólares por su pase en 2025. Tras no consolidarse en el Millonario, buscará conquistar un título continental ante el Xeneize.
Luego de conseguir la clasificación frente a Montevideo City Torque, pese a perder 2-0 en la revancha, el mediocampista anticipó la dificultad del próximo compromiso. “Sabemos que es un rival difícil, hay que respetarlo. El grupo viene bien, viene fuerte y vamos a trabajar para esta gran final, para hacer las cosas bien”, aseguró. El mediocampista fue titular y disputó 65 minutos en el encuentro ante el conjunto uruguayo.
El futbolista también destacó la experiencia internacional del cuadro comandado por el Vasco Arruabarrena y el crecimiento de su actual equipo. “Va a ser una final difícil, Boca es un gran rival. Pero bueno, creo que el equipo viene creciendo. Cada vez viene mejorando más. Esperemos la bendición de Dios y trabajar para esto que viene”, expresó. Además, recordó sus dos enfrentamientos ante el Xeneize cuando vestía la camiseta de River: “Gané uno y perdí uno”.
Durante su paso por el club de Núñez, el cafetero acumuló 45 partidos, aunque no logró convertirse en una pieza determinante. Su contratación se concretó después de una negociación con Krasnodar y Cruz Azul, anteriores propietarios de su pase. La inversión de 13,8 millones de dólares lo ubicó entre las incorporaciones más caras de la historia del conjunto por entonces dirigido por Marcelo Gallardo, pero su rendimiento no alcanzó las expectativas que había generado su llegada.
En agosto, sin espacio en los planes del Chacho Coudet, el colombiano emigró a Atlético Mineiro mediante un préstamo por una temporada. Sin embargo, River deberá continuar pagando la transferencia hasta diciembre de 2028, cuando también vencerá el contrato del mediocampista. Su salida no cerró las obligaciones económicas del club argentino, que todavía afronta los compromisos asumidos por su incorporación. En ese contexto, tendrá la chance de levantar un trofeo con su actual equipo.