El italiano sacó aún más ventaja como número 1 del mundo y retuvo la corona en Gran Bretaña.
Jannik Sinner volvió a escribir su nombre en la historia de Wimbledon. El italiano conquistó por segundo año consecutivo el título en el All England Club tras derrotar a Alexander Zverev en una final de alto nivel por 6-7(7), 7-6(2), 6-3 y 6-4, y consiguió su quinto Grand Slam para reafirmarse como el número 1 del tenis mundial.
Con apenas 24 años, el mejor del ránking confirmó que atraviesa una etapa dominante y que su capacidad para competir en los escenarios más importantes permanece intacta. En una final marcada por el viento y la tensión, el italiano supo reaccionar después de perder el primer set y terminó imponiendo su jerarquía en la cancha central de Londres.
El triunfo tuvo además un componente especial para el campeón, que volvió a demostrar una de sus principales virtudes: la capacidad de levantarse ante la adversidad. Al igual que ocurrió un año atrás, transformó un golpe sufrido en Roland Garros en motivación para volver a brillar sobre el césped británico.
Sinner llegó a Wimbledon sin demasiado rodaje sobre la superficie, pero rápidamente dejó en claro por qué es considerado uno de los grandes referentes del circuito. Más allá de las dificultades y los cambios de estilo entre la arcilla y el césped, encontró respuestas desde el primer partido y terminó levantando nuevamente el trofeo.
Del otro lado estuvo un Zverev que llegó con argumentos para dar pelea. El teutón, campeón de Grand Slam, afrontaba una oportunidad histórica frente al número 1 y buscaba aprovechar sus fortalezas, especialmente su potente servicio y sus golpes profundos desde el fondo de la cancha.
El primer set reflejó la enorme paridad entre ambos jugadores. Ninguno logró quebrar el saque rival durante el parcial y todo se definió en el tie break, donde Zverev mostró mayor precisión en los momentos decisivos y se quedó con la ventaja inicial gracias a una derecha ganadora.
Sin embargo, Sinner no perdió la calma y respondió con la personalidad que caracteriza a los grandes campeones. En el segundo set volvió a sostener la intensidad, llevó nuevamente la definición al desempate y esta vez fue contundente: ganó 7-2 para igualar la final. A partir de ese momento, el italiano tomó el control del partido. Su velocidad de piernas, la potencia de sus golpes y su capacidad para reducir los errores comenzaron a inclinar la balanza frente a un germano que ya no encontraba la misma eficacia del comienzo.
El quiebre en el tercer set fue determinante para cambiar definitivamente el rumbo de la final. Sinner aprovechó su oportunidad, cerró el parcial 6-3 y quedó a un paso de repetir la consagración que había conseguido en 2025. En el cuarto capítulo, Zverev intentó resistir y mantener viva la ilusión, pero el número 1 volvió a aparecer en los momentos importantes. Con un nuevo quiebre y una gran solidez para cerrar los puntos finales, Sinner ganó 6-4 y levantó otra vez el trofeo de Wimbledon.
Con este logro, el italiano se convirtió en uno de los pocos jugadores de la Era Abierta capaces de defender con éxito el título en el All England Club. A los 24 años, Sinner continúa ampliando su legado y consolidando una era de dominio en el tenis mundial.