El equipo del Vasco Arruabarrena no solo logró la clasificación a cuartos sino que también dejó atrás una larga sequía.
Boca Juniors logró un sólido 4-0 ante Recoleta en Paraguay que puede convertirse en un punto de quiebre para Boca. El equipo de Rodolfo Arruabarrena ganó con autoridad, nunca sufrió y, aunque jugó con la ventaja del 3-1 conseguido en la ida, siempre es destacable terminar un partido de eliminación directa sin recibir goles.
Pero además, el triunfo tuvo un valor extra: el Vasco metió al Xeneize en cuartos de final de la Copa Sudamericana, donde ahora enfrentará a San Pablo, y cortó una larga racha negativa que pesaba mucho en el historial reciente. Porque después de este 4-0 en Paraguay, para encontrar la última victoria de Boca como visitante en un mata-mata internacional, ya sea por Libertadores o Sudamericana, había que remontarse al año 2020.
El mismo día de la muerte de Diego Maradona, Boca debía enfrentar a Inter de Porto Alegre por la ida de los octavos de Libertadores. Ese partido, del 25 de noviembre, se postergó al 2 de diciembre. En una noche lluviosa en Brasil, el equipo dirigido por Miguel Ángel Russo ganó 1-0 con gol de Carlos Tevez, quien además le hizo un tremendo homenaje a Diego. Hasta este martes, ese había sido el último triunfo Xeneize como visitante en una serie copera.
En ese mismo certamen, luego avanzó a cuartos de final y enfrentó a Racing. Como visitante cayó 1-0, aunque después ganó 2-0 en la Bombonera y se clasificó. En semifinales, empató 0-0 con Santos como local y luego sufrió una dura derrota 3-0 en Brasil, que terminó con la eliminación.
En 2022, Boca volvió a superar la fase de grupos en la Libertadores, pero quedó eliminado en octavos ante Atlético Mineiro. Fueron dos empates 0-0 y caída por penales, en una serie marcada por la polémica: el VAR le anuló un gol al Xeneize y, después de la eliminación, hubo incidentes en la zona de vestuarios entre jugadores, dirigentes de Boca y miembros del club brasileño. En 2023 llegó la Libertadores en la que Boca terminó alcanzando la final, entre empates, penales y mucha épica. Pero en toda la fase de eliminación directa, el Xeneize no logró ganar ningún partido como visitante.
Primero empató 0-0 con Nacional en Montevideo, en octavos, y luego pasó por penales en la Bombonera. En cuartos, igualó 0-0 ante Racing en la ida y volvió a clasificarse desde los 12 pasos, esta vez en el Cilindro. En semifinales, tras otro 0-0 en la Bombonera, el equipo de Jorge Almirón empató 1-1 con Palmeiras en Brasil y nuevamente avanzó por penales, con Sergio Romero como héroe y figura.
Al año siguiente, Boca disputó la Copa Sudamericana después de no poder clasificarse a la Libertadores. En ese certamen, tras superar la fase de grupos, debió enfrentar a Independiente del Valle en los 16avos de final. Otra vez como visitante, empató 0-0 y luego se clasificó con el 1-0 en la Bombonera. En octavos, se impuso 1-0 ante Cruzeiro como local, pero en Brasil cayó 2-1, extendió la racha sin victorias fuera de casa y terminó eliminado por penales. Más tarde, el Xeneize tampoco logró clasificarse directamente a la Libertadores y debió jugar la ronda previa. Allí llegó la fatídica derrota ante Alianza Lima: después del 0-1 en Perú, Boca ganó 2-1 como local, pero volvió a caer en la tanda de penales.
Finalmente, antes de este claro 4-0 ante Recoleta en Paraguay, el equipo de Arruabarrena venía de perder como visitante ante O’Higgins en los 16avos de final de la Sudamericana. Después del 1-0 en la ida, cayó por el mismo resultado en Chile y terminó avanzando por penales. Por eso, con este triunfo, Boca dejó atrás una racha copera que arrastraba desde hacía varios años y que se había convertido en una cuenta pendiente fuera de casa.