El delantero de Racing se mostró con dolor por el penal que malogró en el clásico ante Independiente de Avellaneda por el torneo doméstico. Qué fue lo que dijo.
Adrián 'Maravilla' Martínez no puede sanar el error que cometió al picar el penal por encima del travesaño, desaprovechando una chance más que clara para ponerse arriba en el marcador en el clásico ante Independiente de Avellaneda que luego sería una derrota por la mínima. En el marco del encuentro de Racing contra Independiente Petrolero, el delantero hizo duras confesiones.
“Fue una toma de decisión que uno toma como jugador. Primero quiero pedirle disculpas al hincha, a la gente que nos fue a alentar el día anterior (en el banderazo), porque la verdad que se sintió mucho el apoyo. Fue una tristeza enorme porque no se dio el resultado. Si no entraba esa pelota, pero igual ganábamos, se lo iban a tomar de otra manera, pero el resultado fue en contra, por eso de mi parte quiero pedirle disculpas”, dijo consultado por ESPN sobre el penal malogrado en el clásico ante el rojo.
A su vez, insistió: “Fue una toma de decisión, no fue una falta de respeto para el rival porque íbamos 0-0, no es que íbamos 3-0 ganando. Era el primer tiempo, un momento decisivo. Tomé esa decisión, no salió bien y con el resultado final empeoró todo, pero son tomas de decisiones que uno tiene como jugador. Uno quiere lo mejor para el equipo, como delantero siempre trato de dar el máximo, obviamente que siempre di todo por la camiseta y lo voy a seguir haciendo. Esta vez erré y otra vez convertí penales más decisivos. Quiero pedirles disculpas a ambos, de las dos hinchadas. No quise faltarle el respeto a ninguna de las dos”.
“Siempre tuve ganas de picar un penal. Si uno lo hace contra un equipo inferior o ganando, se toma como falta de respeto. En un partido importante, más allá de que uno tiene que tratar de asegurar, no falta el respeto, uno lo hace con crítica y autoridad. Salió mal, si hubiera salido bien estaríamos hablando de otra cosa, de la capacidad que tuve para hacerlo o quizás de animarme a hacerlo en un partido tan importante”, dijo y sentenció: “La decisión la tomé en el momento, pensé que un arquero en un clásico se iba a tirar, no creía que se iba a quedar parado, pero la definición mía fue mala”.
En su relato dejó en claro que no insistirá con ese tipo de definición: “No lo haría otra vez porque después entendí que uno humilla o avergüenza al rival o quiere enaltecerse como diciendo ‘uy, la piqué’ y la verdad uno nunca quiso cancherear, porque obviamente uno siempre habla de la palabra de Dios, siempre con humildad. Dios respalda la humildad y, al que se enaltece, Dios lo humilla. Hoy quedé humillado por querer enaltecerme”, dijo.
“Tampoco lo pensé así, no dije ‘che, voy a humillar a alguien en el clásico’, fue un recurso, pero obviamente no lo volvería a hacer porque esto me dejó una experiencia de vida que, si lo hacía, al otro día los iban a gastar todos”, dijo y cerró: “Le pido disculpas al rival y obviamente, más que nada, a la hinchada de Racing. Sé que los clásicos son muy importantes. El clásico anterior de visitante le di una alegría, ahora les di una tristeza. Ojalá que el próximo podamos revertir esta situación”.
El clásico de Avellaneda entre Independiente y Racing tuvo una de las situaciones más insólitas que se recuerden en los últimos años: Maravilla Martínez tuvo la posibilidad de poner el 1 a 0 desde el punto penal, pero la quiso pica y la mandó a cualquier lado.
La pelota se fue por encima del travesaño y mientras todo el estadio estallaba en abucheos para el delantero de la Academia, el arquero Rodrigo Rey fue a abrazarlo para agradecerle de forma irónica. Lejos de enojarse, Martínez también se río por la situación. Otro que se sumó a las cargadas fue Kevin Lomónaco, quien por lo que se ve en las imágenes le dice "¡bien, bien!".
A pesar del penal errado, los compañeros de Maravilla intentaron levantarle el ánimo para seguir en la búsqueda de la apertura del marcador, en un partido que tuvo un primer tiempo marcado por las infracciones, jugadores en el piso y demás interrupciones que redujeron el tiempo neto de juego.
La jugada del penal se produjo pasada la media hora del cotejo, cuando Sebastián Valdez bloqueó con la mano un remate de Tomás Conechny. La principal duda estaba en un posible offside del delantero de Racing, lo que se comprobó que no existía. Luego de una revisión del VAR, el árbitro Leandro Rey Hilfer decidió sancionar con una amarilla al defensor y marcar el penal para la Academia, luego desaprovechado por Maravilla.