El conjunto que dirige Vladimir Petkovic vuelve a una Copa del Mundo tras doce años y debuta contra la Selección Argentina que defiende el título.
Argelia será el primer rival de la Selección Argentina en el Mundial 2026. Este martes, a las 22 (hora argentina), los campeones del mundo debutan en Kansas City ante un equipo que regresa a una Copa del Mundo después de doce años.
Conocidos como los Zorros del Desierto —"Les Fennecs", por el pequeño zorro del Sahara—, los argelinos afrontan su quinta participación mundialista. Su mejor antecedente es Brasil 2014, cuando llegaron a octavos de final.
El equipo lo dirige el bosnio Vladimir Petkovic, que pasó por la selección de Suiza y por la Lazio. Hay un dato que agrega tensión: años atrás, Petkovic tomó una decisión que dejó afuera de su consideración a un jugador llamado Lionel Scaloni.
Su capital futbolística es Riyad Mahrez, de 35 años, ex Manchester City y hoy en el fútbol de Arabia Saudita. Lo acompañan el goleador Amoura (Wolfsburgo), los defensores Rayan Aït-Nourie (Manchester City) y Ramy Bensebaïni (Borussia Dortmund), y el arquero Luca Zidane, hijo de Zinedine.
Bajo Petkovic, Argelia se transformó en un equipo pragmático, de corte europeo. Es veloz por las bandas y peligroso al contragolpe, aunque suele mostrar lapsos de desconcentración en defensa.
Llegó al Mundial tras dominar su grupo en las Eliminatorias africanas, con ocho triunfos en diez partidos. En la preparación goleó 7-0 a Guatemala y 4-0 a Bolivia, empató 0-0 con Uruguay y venció 1-0 a Países Bajos, su carta de presentación más fuerte.
La historia de los Zorros del Desierto en los mundiales tiene un capítulo célebre. En España 1982, en su debut, derrotaron 2-1 a la Alemania Federal con goles de Rabah Madjer y Lakhdar Belloumi, y se convirtieron en el primer seleccionado africano que venció a uno europeo en un Mundial.
Sin embargo, quedaron eliminados por el conocido "Desastre de Gijón": en la última fecha, Alemania y Austria acomodaron un 1-0 que clasificaba a ambos. El escándalo obligó a la FIFA a disponer que los últimos partidos de la fase de grupos se jueguen en simultáneo.
En Brasil 2014, Argelia alcanzó los octavos y llevó a Alemania —que luego derrotó a la Argentina en la final— hasta el tiempo suplementario, donde cayó 2-1.
Detrás de la camiseta hay un país del norte de África, sobre el Mediterráneo, con más de 47 millones de habitantes y capital en Argel. Su identidad está marcada por una larga lucha contra el colonialismo francés.
Francia ocupó el territorio en 1830 y lo incorporó formalmente como parte de Francia. La guerra de independencia, entre 1954 y 1962, fue uno de los procesos de descolonización más violentos del siglo XX. El conflicto terminó con los Acuerdos de Évian y la independencia, el 5 de julio de 1962, tras 132 años de dominación colonial.
Esa historia tiene una conexión argentina poco recordada: la dictadura que asaltó el poder en 1976 adoptó la "escuela francesa" de contrainsurgencia ensayada en Argelia, con campos de concentración, torturas y desapariciones.
El fútbol también fue parte de esa lucha. En 1958, en plena guerra, futbolistas argelinos que brillaban en Francia desertaron para formar un seleccionado clandestino del Frente de Liberación Nacional. De aquella herencia migratoria salieron después estrellas francesas con raíces argelinas, como Zinedine Zidane, Kylian Mbappé y Karim Benzema.
Hoy, la pasión por la selección es enorme. Una comunidad de expatriados en Estados Unidos y Canadá viajará a Kansas City, mientras que para quienes viven en Argelia llegar es difícil por la economía y, sobre todo, los visados. Mahrez, que nació en Francia y eligió el país de su padre, dijo que Messi "es nuestro modelo a seguir".
El único antecedente entre ambos es un amistoso de 2007, que Argentina ganó 4-3 con dos goles de Messi. Más de la mitad de aquel plantel ya no está; el capitán, en cambio, vuelve a cruzarse con Argelia, esta vez en un Mundial.