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Una mujer está desesperada porque su hija con discapacidad necesita unos lentes y no tiene la plata necesaria para comprarlos.
Lilia vive hace nueve años en Neuquén con su hija Luana, de 17, quien tiene hidrocefalia, una afección en la que existe una producción excesiva de líquido dentro y alrededor del cerebro.
Ambas viven solas, en una casa prestada en el barrio Cumelén, y Lilia se las rebusca día a día para poder cubrir los gastos cotidianos y llegar a fin de mes, entre la pensión que cobra Luana y trabajos que hace como modista en su casa.
"Ella está en silla de ruedas y voy a todos lados llevándola. A veces necesito ir en taxi pero se me va mucha plata si lo uso muy seguido", cuenta Lilia a LM Neuquén.
Otra complicación es la de la vivienda, ya que la mujer está anotada hace cinco años para adquirir una y, mientras tanto, cuando ha intentado buscar alquiler, mucha gente la rechaza por la discapacidad de su hija. "Nadie me quiere alquilar porque dicen que tienen miedo porque mi hija está en silla de ruedas", cuenta.
Pero el mayor problema que atraviesa por estos días es que, producto de su afección, Luana necesita usar unos lentes que salen 1600 pesos y que por su situación económica se le hace imposible comprarlos. "No sé quién me puede ayudar. Los lentes me los recetaron en el hospital y ella los necesita para poder ver bien, pero no se qué hacer".
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