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Arroz con leche casero: la receta de siempre, paso a paso

Pocos postres cruzan tantas generaciones como el arroz con leche. Simple, cremoso y con siglos de historia detrás: acá va la receta de toda la vida.

El arroz con leche tiene raíces mucho más antiguas de lo que parece. El arroz llegó desde Asia, donde se cultiva hace más de 5.000 años, y ya en India existían preparaciones como el "kheer" o el "payasam", que combinaban arroz, leche y azúcar. Los árabes tomaron esa base y le sumaron canela y azafrán, y fue justamente a través de la conquista musulmana que esos sabores llegaron a España durante la Edad Media.

Con la colonización, los españoles trajeron el arroz con leche al continente americano, donde se fue adaptando a los ingredientes de cada región. En Argentina se afianzó con canela y azúcar, hasta volverse uno de esos postres caseros que no pueden faltar.

  • En España se perfuma con cáscara de limón y canela.
  • En México se le agrega leche condensada y cáscara de naranja.
  • En Perú existe una variante, el "arroz zambito", hecha con chicha morada.
  • En Argentina y Uruguay se sirve frío o tibio, con canela espolvoreada arriba.

Un clásico que no pasa de moda

Que el arroz con leche siga vigente en tantas cocinas del mundo tiene una explicación simple: es fácil de hacer y reconforta como pocos postres. En cada variante se nota el cruce de culturas que fue moldeando la receta a lo largo de los siglos.

Ingredientes

  • 1 litro de leche
  • 60 g de azúcar (¼ taza)
  • 100 g de arroz doble Carolina (aprox. 1 taza)
  • Cáscaras de limón, naranja o mandarina, cantidad necesaria
  • Esencia de vainilla, cantidad necesaria
  • Canela, cantidad necesaria
  • 1 clavo de olor

Preparación

Calentar la leche junto con el azúcar en una olla a fuego medio. Sumar la esencia de vainilla, la cáscara de cítrico, la canela y el clavo de olor.

Cuando la leche esté caliente, incorporar el arroz y revolver con frecuencia. Apenas rompa el hervor, bajar el fuego al mínimo.

Seguir revolviendo de manera constante para que no se pegue ni se queme. Ir probando el arroz y, cuando el grano esté tierno, apagar el fuego.

Dejar enfriar a temperatura ambiente. Retirar la rama de canela, el clavo de olor y la cáscara de limón, si se usaron. Llevar a la heladera hasta el momento de servir.

Tips y variantes

Si sobró arroz blanco de alguna comida (sin sal), se puede aprovechar para esta receta. Y para quien prefiera endulzar sin azúcar, sobre el final se le puede agregar dulce de leche: queda buenísimo.

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