Una vuelta salada al budín de siempre, esponjosa y rápida de hacer, perfecta para la picada o para un tentempié entre horas.
El budín dulce es el más conocido, pero dentro de la familia hay variantes saladas que no le piden nada en sabor. Esta versión suma jamón, queso y aceitunas en una preparación simple y esponjosa, con un resultado que sorprende a cualquiera que la pruebe.
Sútil, rico, fácil de hacer. Para la picada, con una cervecita o un vermú.
En un bol, batir las yemas junto con la leche y el aceite. Sumar el polvo para hornear y la harina, mezclando hasta obtener una pasta pareja y sin grumos. Aparte, mezclar el jamón, el queso y las aceitunas con las dos cucharadas de harina reservadas, para que no se vayan al fondo.
Batir las claras a punto nieve e incorporarlas con movimientos envolventes, sin bajarles el aire. Volcar todo en una budinera de un litro, previamente enmantecada. Cocinar 40 minutos a fuego medio, hasta que al pinchar con un palillo este salga seco. Dejar reposar 10 minutos antes de desmoldar.