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Cómo hacer la masa de empanadas en casa: la receta clave para lograr tapas perfectas

Con pocos ingredientes y un paso a paso sencillo, aprendé a preparar en tu cocina las tapas de empanadas caseras, perfectas para rellenar a gusto.

Pocas comidas representan tanto a la mesa argentina como las empanadas. Y si bien el relleno suele llevarse todos los elogios, la verdad es que gran parte del resultado final se define antes: en la masa.

Una buena tapa marca la diferencia entre una empanada correcta y una realmente memorable, y lo mejor es que hacerla en casa no requiere técnica avanzada ni ingredientes difíciles de conseguir.

La masa de las empanadas es clave.

Ingredientes

  • 250 g de harina 000
  • 60 g de grasa (puede reemplazarse)
  • 1 cucharadita de sal
  • 100 g de agua tibia

Paso a paso

Empezá disolviendo la sal en el agua tibia. Por otro lado, en un bowl, combiná la harina con la grasa ya derretida e integrá con la punta de los dedos hasta lograr una textura arenosa. Sumá de a poco el agua con sal y trabajá la mezcla hasta obtener un bollo liso, parejo y sin grumos. Tapalo y dejalo descansar 25 minutos: este reposo es clave para que la masa sea más fácil de estirar.

Pasado ese tiempo, estirá la masa hasta lograr un espesor fino, similar al de una tapa comercial, y cortá los discos usando la tapa de una lata como molde. Con los recortes que van quedando, volvé a unir la masa, estirala de nuevo y seguí cortando hasta aprovechar todo el bollo, sin desperdiciar nada.

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¿Se pueden congelar?

Sí. Una vez cortadas, las tapas se pueden freezar sin problema: solo hay que apilarlas con un separador entre cada una y guardarlas en un recipiente hermético. Para usarlas, se retiran del freezer el día anterior y se dejan descongelar en la heladera.

Un dato extra

Quienes prefieran una opción más liviana pueden reemplazar la grasa por aceite de oliva, respetando la misma cantidad indicada en la receta.

Un poco de historia

El origen de la empanada se remonta a la cocina árabe, donde preparaciones como los fatay o fatayer —masas rellenas y horneadas— ya existían siglos atrás. Esa tradición llegó a España de la mano de la dominación árabe y, más tarde, cruzó el Atlántico junto con la colonización, para instalarse y transformarse en cada rincón de América Latina. Así fue como cada país fue adaptando la receta con su propio sello: en Argentina varía según la región, en Chile se destaca el pino, en Colombia se usa masa de maíz y en Venezuela conviven versiones fritas con distintos rellenos, entre muchas otras variantes que hoy conviven en todo el continente.

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