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Se trata de uno de los platos más característicos de la comida de Navidad, ideal para servir como una entrada fresca.
La lengua a la vinagreta es sin dudas uno de los platos más emblemáticos de la Navidad. Popular en la gastronomía de varios países de Latinoamérica y en Europa, esta preparación se destaca por ser fresca y sabrosa. Una de las formas más comunes de servirla es como entrada, siendo perfecta para compartir en las reuniones familiares de Nochebuena.
Si se prepara adecuadamente, con el enfoque y las técnicas correctas, posee un sabor y una textura incomparables. Aunque requiera tiempo y dedicación, la recompensa es una experiencia inigualable, convirtiéndose en una excelente opción para agasajar a tus invitados en una cena o un almuerzo. Además, se puede acompañar con una ensalada fresca para equilibrar la riqueza de la carne.
El plato tiene como producto base a la lengua de vaca. Este tipo de carne es gelatinosa y sabrosa, ideal para absorber los sabores. También se necesitarán los siguientes ingredientes:
La preparación de la lengua tiene sus raíces en la cocina europea, especialmente en países como España, Italia y Francia, donde este corte era habitual en recetas de invierno o en conservas. Con la inmigración a finales del siglo XIX y principios del XX, muchas de estas comidas llegaron a Argentina, adaptándose y fusionándose con ingredientes locales y el gusto nacional por el sabor intenso de las vinagretas. Al igual que otras recetas de carnes en conservas, la lengua a la vinagreta se convirtió en un plato infaltable en celebraciones como la Navidad, reuniones de fin de año o simplemente como entrada en almuerzos de domingo.
Desde hace décadas, este plato forma parte de la mesa criolla, en donde se disfruta como una entrada que se sirve fría, perfecta para el verano. Esta preparación se destaca por su versatilidad y su equilibrio entre sabores ácidos, dulces y herbales, aportados por la vinagreta, que realza la suavidad de la carne.