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El 2, 3 y 4 de septiembre pasado en la localidad de Torhout, Bélgica, se llevó a cabo La World Barbecue Championship (WBQA) que es básicamente el mundial de asado, donde no solo se premia el sabor de la carne sino la técnica, la guarnición, el punto, el manejo de los elementos reglamentados y el espíritu festivo que se genera con el público presente.
Esta competencia fue o es el escenario donde la perfomance del equipo argentino (Puesto 51 de 80) se coló en una agenda periodística nacional muy intensa entre el intento de magnicidio a la vicepresidenta, las negociaciones con los organismos internacionales y la falta de figuritas del mundial.
La actuación argentina despierta una serie de preguntas: ¿Acaso los nacidos en Argentina lo hacemos con el don de ser buenos asadores? ¿Un ahumador no difiere de una parrilla y un kamado de un chulengo? ¿Por qué el punto de cocción que se tiene en cuenta para evaluar no es el que aplicamos cotidianamente en nuestros asados? ¿Por qué saltamos de esta manera cuando hablamos de asado?
La WBQA representa a la Asociación Mundial de Barbacoa, fue fundada en 1996, participan países de Europa, América y África, y el certamen se enfoca en la cocción lenta de platos a baja temperatura, aderezos, guarnición, técnicas de cocción y de manejo de los “fierros”. El jurado es europeo en un 90%.
En el certamen participaron 80 equipos. La World Barbecue Championship es una organización que ofrece representatividad en diferentes países. Oficialmente esa representatividad en nuestro país la tiene la Federación Argentina de Asadores, una entidad nueva y en pleno proceso de formación. Hay otros países que venden o alquilan esa representación. Hay familias que forman equipos, hay países que llevan más de uno.
El equipo argentino que participó estuvo conformado por: Natalí Suárez Pardo, ganadora del último Campeonato Federal del Asado organizado por BA Capital Gastronómica. Diego Maldonado, riojano, segundo premio en el también Campeonato Federal del Asado. Miguel Sosa, vicepresidente de la Federación Argentina de Asadores.Fernando Cruz, tercer puesto en la Copa Federación Argentina de Asadores 21/22. Eduardo Frosasco, tercer puesto en la Copa Federación Argentina de Asadores 21/22.Emanuel Bustos cocinero y parrillero tradicional y Gustavo Gómez, el embajador de España para la Federación Argentina de Asadores.
“Estamos en una situación social muy compleja”, explicó a LMNeuquén el vicepresidente de la Federación de Asadores de Argentina y miembro del equipo, Miguel Sosa, reflejando el rebote que tuvo el desempeño del combinado nacional, que quedó 51 en el mundial.
“Acá estamos, poniéndole el pecho. La sociedad está muy agresiva. Si la crítica es para sumar bienvenida, si es para agredir no”, agregó.
“No teníamos referencias de este certamen. El equipo argentino que participó la última vez fue descalificado en todas las categorías. Nosotros venimos de un 6to puesto en el Panamericano de asado ancestral al asador y la parrilla. En la edición de Bélgica competimos con equipos que tenían ahumadores eléctricos. A nosotros nos cambiaron el reglamento un día antes. Así como tuvimos muchos aciertos, también tuvimos muchos errores”, dijo Sosa.
El equipo argentino de la Federación de Asadores, según palabras de su vicepresidente, se encontró con un montón de situaciones que no estaban contempladas. “Nos cambiaron los vegetales cuando llegamos y eso cambia la configuración y tenés que improvisar. En la categoría carré de cerdo nos cambiaron a ribs. Había equipos que estaban organizados y modernizados con un montón de elementos que podían alquilar y que nosotros no sabíamos. Nos habíamos preparado en el uso de kamados y ahumadores, nuestra pretensión era quedar como mínimo mitad de tabla. Yo estoy muy conforme con el desempeño del equipo y la experiencia de foguearse en este tipo de competencias”, explicó.
“En estos certámenes y en estas culturas se evalúa el punto que te piden. Si es Bleu a 45 grados lo consideran que está bien porque así lo comen. Acá subís una foto del bife en ese punto y te piden que le des de pastar a la vaca”, comentó Sosa.
El asador argentino se mostró disgustado por los comentarios del público argentino tras conocerse el resultado y reveló que “el jurado internacional nos comunicó que veía con preocupación las reacciones en nuestro país, no entienden porque hay tanta agresividad”.
“A nosotros nos costó mucho llegar. Éramos tres equipos representando al país y terminamos yendo uno solo por las posibilidades que aparecieron a la hora de costear semejante movida. Tenemos un equipo formado por los y las mejores exponentes del asado argentino en certámenes”, sostuvo.
La competencia calificaba sabor, textura, estética y técnica de cocción entre otros puntos.
El equipo nacional obtuvo la mejor performance en la categoría ojo de bife que comandaba la única mujer, Natali Suarez Pardo, un puesto 12 entre los 80 participantes.
Las recetas de cada plato y de cada cocción fueron pensadas y discutidas entre todos.
Para cerrar Miguel Sosa expresó: “Estamos abiertos a todos los genios del asado y del ahumado a participar de la Federación e involucrarse para mejorar y aportar. Nosotros no teníamos en el equipo ningún experto en ahumados, así que invitamos a quien quiera aportar su granito de arena desde la experiencia y la posibilidad de sumar”.
Barbacoa y asado
Nada en el mundo se parece a Argentina. Ni en lo bueno ni en lo malo. Pero si de asado hablamos se toca una fibra íntima muy delicada, como una especie de botón de nacionalismo en el que todos pueden opinar. Hay que entender que para muchas sociedades lo que significa una barbacoa puede que no sea lo mismo que para nosotros.
La barbacoa según los libros y las opiniones es un asado que se hace en chulengos o ahumadores. Parrillitas amoldadas a la vida moderna. Fuego rápido, mucho calor por fuera y un comportamiento cultural muy diferente al que conocemos y practicamos.
En nuestro país los asados son encuentros sociales y también celebraciones de soledades en el interior del campo profundo. En Argentina no inventamos el asado. La técnica de asar es un movimiento de supervivencia en el camino de la “evolución” del ser humano, que en lugar de seguir morfando carne cruda o entre sus propios miembros de la misma especie, probó con asarla y se dio cuenta que así iba mejor. De esta manera eliminamos enfermedades y aflojamos con el canibalismo (si, así era en un principio).
Se asa en todos lados, en varios formatos. Aquí lo hacemos los domingos o entre semana los más afortunados. Nos atraviesa el temario, el fútbol, la política, la pasión y aunque el precio de la carne siga subiendo siempre habrá barandazo a parrilla que sale de una obra en construcción, de un puesto en la cancha o de algún patio beneficiado por semejante bautismo.
Salvando las distancias, contemplando los pormenores y entendiendo quizás un poco la simetría cultural de estos eventos y actividades quizás podamos comprender que el nivel de fuego de la opinión pública como acto reflejo a muchos titulares de diarios es mucho más enorme y peligroso que las brasas que cocinan las barbacoas o los asados en cualquier lugar del planeta.
La Federación prometió que van a prepararse al 100% para la próxima competencia y dejó abierta la puerta a todas y todos aquellos que quieran sumar e involucrarse. La próxima copa del mundo se hará en dos años. No descartan que Argentina sea la anfitriona.