Cómo hacer esta preparación que imita a un clásico de la gastronomía italiana: pizza sin amasar, ideal para resolver comidas de forma práctica.
No siempre es necesario dedicarle mucho tiempo a la cocina para disfrutar de un plato sabroso. Así lo demostró la influencer Ailu Tokman, quien compartió una ingeniosa receta para hacer una reversión de un clásico italiano: la pizza. Si bien en la práctica sería una “falsa pizza”, en apenas 15 minutos se logra una textura que engaña a cualquier paladar.
Sin necesidad de amasar, esta preparación es una solución perfecta para quienes buscan practicidad sin resignar sabor. Es ideal para resolver una comida rápida, para una cena informal o incluso para aprovechar ingredientes que suelen estar en la heladera.
Además, admite variantes: se pueden sumar fiambres, verduras salteadas o distintos tipos de queso según lo que haya disponible en casa. Con ingredientes simples y un procedimiento rápido, es posible lograr una comida rica y abundante para compartir con familiares o amigos.
El secreto de la receta está en reemplazar la clásica masa de pizza por tortillas de trigo, como las que se utilizan para tacos o las conocidas rapiditas.
Con esa base simple, el resto del plato se arma con una mezcla abundante de huevos, fiambres y quesos que, al cocinarse, generan una textura firme por dentro y dorada por fuera, muy similar a una pizza rellena.
Además de ser una receta práctica, tiene otra ventaja importante: no requiere conocimientos avanzados de cocina. Cualquier persona puede prepararla siguiendo estos pocos pasos simples:
Preparar el relleno base: en un bowl grande, colocar los seis huevos y batir ligeramente. No es necesario montarlos demasiado; simplemente hay que integrar claras y yemas hasta lograr una mezcla homogénea. Una vez listos, incorporar las tortillas de trigo cortadas en tiras, el jamón cocido previamente picado pequeño y el salamín cortado bien finito. Este último ingrediente aporta un sabor más intenso y un toque ligeramente ahumado que contrasta muy bien con los quesos. Mezclar todo muy bien hasta que la preparación esté integrada.
Preparar la base en un molde: en un molde aceitado o con manteca, verter la mezcla con las tiras de tortillas de trigo, el jamón y el salamín picado. Debe quedar distribuido de forma pareja con ayuda de una cuchara o espátula para crear la base.
Incorporar la salsa y el queso: sobre el relleno se agregan varias cucharadas de salsa de tomate, distribuyéndola en distintos puntos para que aporte humedad y sabor. Luego, colocar el resto de la mozzarella por encima, cubriendo gran parte de la preparación. Este queso será el responsable de crear la clásica capa gratinada que recuerda a la pizza tradicional. Finalmente, espolvorear orégano a gusto, lo que terminará de darle ese aroma tan característico de las pizzerías.
Cocción: llevar a un horno bien fuerte durante unos minutos hasta que se vea que el queso se fundió y los bordes están crocantes. Una vez lista, se retira la falsa pizza del horno y se coloca sobre una tabla o plato grande. Se puede cortar en porciones triangulares, al igual que una pizza tradicional. El resultado es una preparación dorada por fuera, con un interior húmedo, lleno de queso derretido y con el sabor intenso del jamón y el salamín. Una muestra más de que, con un poco de creatividad, la cocina cotidiana puede ofrecer platos originales, rápidos y muy tentadores.