Con los días fríos nada mejor que una receta de un rico guiso de garbanzos. Sabroso y fácil de hacer.
Cuando el otoño empieza a instalarse y las noches se vuelven más frescas, los guisos vuelven a ocupar el centro de la mesa. Son platos generosos, rendidores y llenos de sabor, ideales para cocinar sin apuro y compartir.
Entre las muchas opciones que ofrece la cocina casera, el guiso de garbanzos tiene un lugar especial. Las legumbres aportan textura, profundidad y también un gran valor nutricional: los garbanzos contienen minerales como hierro, calcio, fósforo, magnesio y zinc, además de vitaminas que contribuyen al mantenimiento del organismo.
En esta versión, el guiso combina carne, verduras y especias que se integran lentamente durante la cocción. El secreto está en el tiempo y en la paciencia: a fuego medio y revolviendo cada tanto, los sabores se concentran y el resultado final es un plato intenso, sabroso y perfecto para combatir el frío.
1. Hidratar los garbanzos
Lo ideal es dejarlos en remojo la noche anterior en abundante agua. También se pueden usar garbanzos en conserva para acortar los tiempos.
2. Sellar la carne
Cortar la carne en cubos y dorarla en una olla caliente. Cuando esté bien sellada, retirarla y reservar.
3. Preparar el sofrito
En la misma olla, aprovechar el fondo de cocción y sumar la cebolla, el ajo, la cebolla morada y las zanahorias picadas.
4. Condimentar
Agregar sal, comino y pimentón dulce. Revolver bien para que las especias liberen aroma.
5. Integrar los ingredientes
Volver a incorporar la carne, sumar el vino tinto si se desea y cocinar unos minutos con la olla tapada.
6. Sumar el tomate
Agregar la salsa de tomate y cocinar alrededor de diez minutos para que la base del guiso se concentre.
7. Incorporar los garbanzos
Añadir los garbanzos junto con parte del líquido del remojo. Mezclar, tapar y cocinar a fuego medio durante unos 40 minutos, revolviendo de vez en cuando.