Zapallitos, cebolla, huevos y un poco de queso alcanzan para una tarta sin masa, rendidora y lista para comer caliente o fría.
La tarta de zapallitos tiene una dificultad que no figura en la lista de ingredientes: el agua. Si los zapallitos llegan crudos al molde, la largan durante la cocción y lo que debía ser una tarta termina pareciéndose a una sopa con huevo. La solución es sencilla y ocurre antes del horno.
Esta receta no lleva masa. No porque haga falta presentar credenciales de comida saludable, sino porque funciona: se arma rápido, usa menos ingredientes y queda firme como para cortar una porción prolija. Es buena recién hecha, pero también fría al día siguiente, cuando los sabores se acomodan.
Con una ensalada alcanza para resolver una comida. Cortada en cuadrados chicos también sirve para una picada de primavera, esa estación que en Neuquén suele empezar en el calendario antes que en el termómetro.
• 1 kilo de zapallitos
• 1 cebolla grande
• 4 huevos
• 100 mililitros de leche
• 3 cucharadas de harina común
• 100 gramos de queso fresco o cremoso
• 2 cucharadas de queso rallado
• 2 cucharadas de aceite
• Sal, pimienta y nuez moscada
Una vez fría, se conserva hasta tres días en la heladera, bien tapada. Para recalentar, conviene usar horno o sartén a fuego bajo: recupera los bordes dorados y evita esa textura gomosa que a veces deja el microondas.