Repollo al horno: la receta fácil y económica que queda dorada y crocante
Con horno fuerte y un aderezo de yogur y limón, el repollo cambia por completo: bordes tostados, centro tierno y muy poco gasto.
El repollo pasó demasiado tiempo condenado a la olla. Hervido hasta perder el color, la textura y casi cualquier argumento a favor, era lógico que no despertara grandes pasiones. Pero alcanza con cambiar la cocción en la receta para que parezca otra verdura.
En el horno, cortado en gajos y a temperatura alta, concentra su dulzor. Las hojas exteriores se tuestan, el centro queda tierno y el olor fuerte que suele dejar el hervor directamente no aparece. Es una de esas recetas en las que la técnica trabaja más que la lista de compras.
El repollo, además, viene ganando lugar en cocinas y redes durante 2026. Tiene sentido: es barato, rinde muchísimo y aguanta varios días en la heladera. Acá va con una salsa de yogur y limón que se prepara mientras el horno hace el resto. Puede ser una entrada, una guarnición o una cena liviana con un huevo encima.
Ingredientes para el repollo al horno
• 1 repollo blanco chico
• 3 cucharadas de aceite
• 1 cucharadita de pimentón
• Sal y pimienta
Para la salsa
• 200 gramos de yogur natural sin azúcar
• Jugo y ralladura de medio limón
• 1 diente de ajo chico
• 2 cucharadas de perejil picado
• Sal
Cómo hacer repollo al horno, paso a paso
- Calentar el horno a 220 °C. Sacar solamente las hojas exteriores que estén golpeadas o secas. Cortar el repollo primero al medio y después en gajos de unos cuatro centímetros. Conviene dejar parte del tronco: es lo que mantiene las hojas unidas durante la cocción.
- Distribuir los gajos en una placa aceitada, sin encimarlos. Mezclar el resto del aceite con el pimentón, sal y pimienta, y pincelar el repollo de ambos lados.
- Hornear durante 20 minutos. Dar vuelta con una espátula y cocinar entre 10 y 15 minutos más. No hay que asustarse con los bordes oscuros: ahí está buena parte del sabor. El punto justo es cuando el cuchillo entra sin resistencia en el centro, pero el gajo todavía conserva su forma.
- Para la salsa, mezclar el yogur con el limón, el ajo rallado o bien picado, el perejil y una pizca de sal. Si queda muy espesa, aflojar con una cucharada de agua.
- Servir la salsa en la base de una fuente y acomodar el repollo caliente encima. También se puede reemplazar el yogur por queso crema aligerado con agua. Lo importante es que haya algo fresco y ácido que le haga frente al tostado del horno.
Un detalle que hace la diferencia
La fuente tiene que ser amplia. Si los gajos quedan amontonados, largan vapor y se ablandan antes de dorarse. Con aire alrededor y horno fuerte, el repollo deja de ser un castigo de infancia y encuentra, por fin, una forma bastante más feliz.
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