Tres frascos baratos y rendidores que se preparan antes del asado y también levantan verduras, sánguches y carnes del día siguiente.
Un buen asado no necesita demasiados adornos, pero una salsa casera puede cambiar por completo el plato.
No hace falta comprar ingredientes extraños ni pasar toda la mañana en la cocina. Con verduras, condimentos y algunos productos de alacena se pueden preparar tres opciones muy diferentes.
La primera es fresca y filosa. La segunda resulta cremosa y ahumada. La tercera combina acidez, dulzor y mostaza. Las tres sirven para acompañar carne, achuras y vegetales, pero también para rescatar las sobras del día siguiente.
Ingredientes
Preparación
Cortar el tomate, la cebolla y el morrón en cubos pequeños y parejos. Colocar todo en un frasco esterilizado, agregar el vinagre, el aceite, sal y pimienta.
Mezclar y dejar reposar por lo menos 30 minutos. Si la cebolla está demasiado fuerte, se puede dejar cinco minutos en agua fría antes de incorporarla.
Ingredientes
Preparación
Cortar apenas la parte superior de la cabeza de ajo. Agregar unas gotas de aceite, envolverla en papel aluminio y cocinarla entre las brasas suaves o en horno medio durante unos 35 minutos.
Cuando los dientes estén tiernos, apretarlos para retirar la pulpa. Pisar y mezclar con la mayonesa, el limón, el aceite, sal y pimienta.
Ingredientes
Preparación
Mezclar la mostaza con la miel y el vinagre. Incorporar el aceite lentamente hasta obtener una salsa ligada. Terminar con perejil y pimienta negra.
Las tres preparaciones se pueden hacer con anticipación y conservar en la heladera. La criolla conviene consumirla dentro de las 24 horas. Las otras dos aguantan un poco más si se guardan en recipientes limpios y bien cerrados.