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Comienzan a aparecer los cítricos más perfumados ideales para este tipo de recetas.El budín de limón es un clásico y te enseñamos a hacerlo.
Hacer un budín es un acto de amor. Con uno y con el resto. Que la casa huela a budín, que aparezca de sorpresa arriba de la mesada a la hora del café. Siempre un budín va a sumar y por estos días frescos es una buena excusa para desenchufarse un poco y ponerse a cocinar. El budín de limón aporta frescura, dulzura y llena la boca de un sabor alucinante. Para el mate, el café y el tecito, tener un budín casero es correr con ventaja.
Esta receta es super sencilla y no vas a parar de hacerla.
Budín procede de la palabra inglesa pudding y se estima que ésta se transformó para ser lo que es hoy por obra y gracias de los franceses quienes no tuvieron mejor idea que buscarle un parecido a algo regional. Este parecido deriva del latín “botellus” y significa “morcilla pequeña”, por la forma en que se envolvían los budines durante la Edad Media.
El tradicional budín inglés se puede rastrear hasta el siglo XVII como un derivado de otro postre que ya existía”el bread pudding”utilizaban restos de pan para prepararlo.
Fue creado por la clase más baja de la sociedad inglesa por la necesidad que tenían de alimentarse, con el tiempo se fueron agregando otros ingredientes y se hizo popular además de su sencilla preparación, el bajo costo y aprovechamiento de pan que de otra manera tendrían que desechar.
Otra versión cuenta que se creó con la intención de que los navegantes lo pudieran llevar en sus largos viajes. Los franceses los denominaban “gâteau voyage” (tortas para el viaje”. Con el tiempo se fueron refinando las técnicas y añadiendo ingredientes para mejorarlos.
Ingredientes
Desarrollo
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