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Domingo Vena Parcaroli se fue este lunes a sus 84 años, pero dejó una semilla de la solidaridad entre sus 7 hijos - tres ya no están-, y también entre muchos vecinos y vecinas que sabían de su esfuerzo por el trabajo y su alegría al poder compartir con los que menos tienen.
“El Abuelo”, como lo llamaban todos y como había bautizado su carnicería del barrio Los Aromos trabajó hasta sus últimos días, no por la necesidad de seguir juntando dinero, sino por la alegría y fortaleza que le daba poder compartir con sus vecinos un buen pedazo de carne a un precio accesible.
“Mantengo los precios porque comprendo que a mi edad ya tengo todo hecho en la vida, quiero dejar en el resto de las personas el ejemplo de mi lucha por no aumentar los precios”, había dicho años atrás a LM Neuquén, tiempos en los que a capa y espada defendió el precio de 99 pesos el kilo de varios cortes de carne, mientras en los supermercados u otras carnicerías salía el doble.
Cariñoso, amable, simpático y siempre alegre Domingo se convirtió en el carnicero solidario pero no solo de Plottier, sino que llegaban hasta su carnicería personas de Senillosa, Centenario, Neuquén, Cipolletti y hasta Cinco Saltos, quienes sabían que se iban a llevar cortes baratos y de buena calidad.
La decisión del "Abuelo" fue reconocida además por los medios nacionales, quienes lo entrevistaron en más de una oportunidad para dar cuenta de su esfuerzo para que muchos pudieran compartir un pedazo de carne en su mesa familiar.
Codo a codo con esta mujer siguió adelante con su carnicería hasta que meses atrás le descubrieron un cáncer muy avanzado por el que ya no quedaba mucho por hacer.
Selva, una de sus hijas contó a LM Neuquén que decidieron acompañarlo todo lo que pudieron. Incluso hace tiempo que lo venían agasajando con reuniones familiares donde él pudo hasta cantar, como en sus tiempos de juventud.
“Lo pudimos acompañar con fines de semana familiares, donde no faltó el asado y sus anécdotas, recuerdos de tantos años de comercio”, contó Selva, quien además rememorar que su papá había tenido otra carnicería en el barrio Ceferino y después por varios años tuvo comercio en Villa El Chocón.
La mayoría de sus hijos pudieron en los últimos años, con el apoyo de su padre, abrir sus propias carnicerías y hoy decidieron que no van a poder continuar con la tradicional de la calle Entre Ríos 873 de Plottier.
“Le decimos a los vecinos y vecinas que vamos a vender lo último que había comprado mi papá de carne y luego la vamos a cerrar porque nosotros cada uno tenemos los propios comercios, no podemos seguir”, concluyó.