{# #} {# #}
Mientras en Argentina la extensión de la cuarentena ya es un hecho, en Brasil la curva de los contagios por coronavirus se muestra cada vez más empinada. Es que este miércoles en el país que tiene al frente a Jair Bolsonaro elevó a 800 en número de muertos por coronavirus y a más de 15.927 los contagiados. Por el lado de Argentina, el número de infectados se elevó a 1795, y el de fallecidos a 65.
Con estas cifras, el país escaló al decimocuarto puesto entre los países del mundo que tienen mayor cantidad de infectados y la zona más afectada es el estado San Pablo, con 3.754 contagios, sitio en el que el gobierno regional decretó cuarentena hasta el 22 de este mes.
Para empeorar la situación, a esto se le suma las discrepancias entre los funcionarios del gobierno, teniendo en cuenta lo sucedido entre el jefe del estado y el ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta. Es que mientras el político de ultraderecha sigue tratando al COVID-19 como “una gripe” común, por lo que no cree necesario el aislamiento social, el jefe de la cartera de Salud se inclina por restringir los movimientos de población.
En este sentido, Bolsonaro tuvo todas las intenciones de despedir a Mandetta, pero terminó cediendo ante las presiones de asesores militares y los líderes del Congreso. "Vamos a seguir porque continuando vamos a enfrentar a nuestro enemigo; nuestro enemigo tiene nombre y apellido, el Covid-19: hay que defender la ciencia, la planificación, un médico no abandona a los pacientes", afirmó Mandetta.
Ante las pocas las decisiones de Bolsonaro, y teniendo en cuenta que en Brasil viven más de 200 millones de personas, en diferentes comunidades, incluidas las favelas, comenzaron a organizarse para hacerle frente a la pandemia.
En Paraisópolis, la segunda barriada más grande de San Pablo, se aferraron a la autogestión para evitar que la pandemia penetre en los sinuosos laberintos de casas de que concentran a unas 100.000 personas en condiciones muy precarias.
Los cortes de agua son habituales desde las 20 hasta las 6 del día siguiente, mientras las máscaras y el gel desinfectante se han convertido en artículos de lujo. Mientras, los contagios aumentan cada día y, según el Ministerio de Salud, lo peor está por llegar.
Ante la falta de las autoridades públicas, algunas de las principales favelas de Brasil, donde viven 13 millones de personas, 6% de la población del país, crearon la figura del "presidente de calle". Se trata de un vecino voluntario que se encarga de vigilar y dar apoyo a las 50 familias de su entorno más próximo.
Ellos son los encargados de dar la voz de alarma si alguno de los vecinos de su zona presenta síntomas de coronavirus y alertar al equipo médico contratado, según informó la agencia de noticias EFE. Sin embargo, los líderes vecinales no saben por cuánto tiempo podrán mantener esa estructura sanitaria, pues su costo diario equivale a unos 1.000 dólares.
En este momento, Jair Bolsonaro es el único líder mundial de primera línea que continúa relativizando la gravedad del COVID-19, a pesar de la gran cantidad de contagiado y muertos que se suman día a día en Brasil. Ningún otro mandatario del G20 cuestiona las medidas de distanciamiento social. Es que si bien algunos optaron por restricciones más severas que otros, todos coinciden en que son necesarias para contener la propagación del virus.
Incluso Donald Trump, quien también había minimizado su impacto sanitario, terminó admitiendo que era una guerra. Otro de los que cambió de parecer fue Andrés Manuel López Obrador, máximo mandatario de México, que animaba a los ciudadanos a ir a comer a restaurantes, cuando ya había 300 casos en el país. Sin embargo, ahora les pide que se queden en sus casas.
Teniendo en cuenta la situación del vecino país, Alberto Fernández, presidente de Argentina, fue duro con su par brasileño. "Me preocupa muchísimo la situación de Brasil. Salvo con Chile, Brasil tiene fronteras con todos los países de América latina y ahí nadie está atendiendo el problema del coronavirus con seriedad", dijo el mandatario, en una entrevista días atrás.
"Es de una gravedad enorme, porque hace un mes y medio que estamos advirtiendo lo que está pasando y no se ha movido Brasil", siguió y agregó: "Tengo mucho miedo a lo que pase en Brasil y cómo eso va a repercutir sobre nosotros", recordando que "casi el 60%" del comercio exterior" de Argentina es con "Brasil y China".
FUENTES: Télam e Infobae.
Interactivo: Argentina-Brasil, la comparación del avance del coronavirus día a día
Ecuador: se registraron 242 muertos, con casi 4.500 contagios