Por pedido de la parte acusadora, el dueño de un merendero de Plaza Huincul, acusado por el abuso sexual reiterado contra sus dos ahijadas de 11 y 12 años, irá a un juicio por un jurado popular. Las pericias a las víctimas y a otros niños que fueron testigos, serán la clave para demostrar la teoría acusadora.
El pedido se realizó en la audiencia de control de acusación ante la jueza Laura Barbé, realizada el martes. Allí, la fiscal jefa Sandra González Taboada y la fiscal del caso Marisa Czajka, hicieron la presentación de toda la evidencia recabada a lo largo de los últimos meses de investigación, que acreditarían su teoría contra el responsable del merendero.
Cabe recordar que LM Neuquén dio a conocer el caso hace ya seis meses, cuando en septiembre pasado, la madre de las niñas abusadas confió que todo salió a la luz luego de que leyó el diario íntimo de su hija más grande, donde narraba algunos de los episodios a manos de su padrino: un amigo de muchos años de la familia que solía cuidar de las niñas con frecuencia, situación de la cual había sacado provecho.
Afortunadamente, la causa por abuso sexual pudo avanzar relativamente rápido dado que la familia se encontraba bajo amenaza. Una vez que las niñas atravesaron la pericia de Cámara Gesell, la fiscal Marisa Czajka formuló cargos al hombre y requirió su prisión preventiva. Lamentablemente, esta cautelar fue revocada por un tribunal de Impugnación en noviembre pasado.
Aún así, la investigación llegó a su fin y con todos los elementos necesarios, la parte acusadora y el abogado querellante Mario Jordán Díaz, requirieron la apertura a juicio en la audiencia de esta semana, que se extendió por casi cuatro horas. La figura por la que está acusado es la de abuso sexual gravemente ultrajante (una víctima) y abuso sexual con acceso carnal (una víctima), ambos en modalidad continuada y agravados por la guarda.
Según confió el querellante en diálogo con LM Neuquén, se presentó una prueba "muy voluminosa", que incluyó, además de prueba documental, al menos 20 testigos presentados por la acusación y otros 15 por la defensora Melina Posser, quien defiende al dueño del merendero. Por este motivo, aún resta conocer la totalidad de la que será admitida para el debate, siendo que la magistrada Barbé se tomó 48 horas para terminar de resolver.
Consultado acerca de las piezas claves con las que cuentan para demostrar la culpabilidad del presunto abusador, que es conocido en su ciudad por su trabajo en un merendero, Jordan Díaz expresó: "Si bien todos los casos son diferentes, en este en particular tuvimos un buen desarrollo de las Cámaras Gesell, tanto a las víctimas como también a cuatro niños y niñas que han sido testigos de las circunstancias. Eso ya fue producido y se va a reproducir en el juicio, y considero que en este caso van a ser vitales para la resolución porque han esclarecido bastante de acuerdo a nuestra mirada y va a ser importante para que el jurado pueda tomar la determinación en su momento".