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El ida y vuelta de Estados Unidos y China por el coronavirus

Los orientales se defienden de las acusaciones norteamericanas diciendo que Trump no supo tomar medidas para frenar el avance de la pandemia.

Como si se tratara de un viejo capítulo de historia mundial, Estados Unidos busca, nuevamente, responsables a quien echarle la culpa de sus decisiones políticas. Lo que alguna vez fue un ataque iraní a un barco yankee que justificó una guerra, ahora es un informe confidencial sobre el accionar chino en plena pandemia.

Las principales potencias económicas han sufrido innegables golpes a sus sistemas financieros, y Estados Unidos busca culpar a los orientales del desastre que aqueja su país hoy.

Es por eso que las autoridades norteamericanas culpan a China de haber acaparado información los primeros días de enero para retener los suministros médicos necesarios para hacerle frente a la pandemia.

“Ocultaron intencionalmente la gravedad” reza el informe de cuatro páginas del Departamento de Seguridad Nacional con fecha el primero de Mayo. Desde entonces, y tiempo antes, el gobierno de Donald Trump viene criticando duramente a China. Prueba de ello son las declaraciones dominicales del secretario de Estado, Mike Pompeo, quien exige a China que pague por ser responsable de la propagación del virus.

Culpan al país oriental de haber minimizado la gravedad del coronavirus e incrementar las importaciones de equipo médico, además de restringir las exportaciones del mismo. El análisis sostiene que China buscó “negar que hubo restricciones a las exportaciones y ofuscar y retrasar el suministro de la información de sus transacciones comerciales”.

Además, como punto principal, el informe señala que Beijing no informó a la Organización Mundial de la Salud que se trataba de “una enfermedad contagiosa”, durante las primeras semanas del brote. Así poder adquirir equipo médico del extranjero, teniendo una importante subida de importaciones de cubre bocas, gorras y guantes quirúrgicos.

A su vez, como principal punto de inflexión en el informe, las autoridades chinas acallaron a médicos que buscaban advertir del virus al principio, a la vez que le restaron importancia varias veces a la amenaza que suponía el covid. Pese al informe yanky, no hay pruebas que indiquen que fue un plan deliberado del gobierno chino para obtener beneficios en la pandemia.

Como no podía ser de otra forma, el presidente tuitero, Trump, salió al cruce por la red social que tanto frecuenta buscando defender su accionar, ya que se encuentra en la mira por la situación crítica actual que afronta su país. Muchos lo culpan de no saber actuar ante el avance inminente de la pandemia, sin embargo él busca defenderse. “Inteligencia me acaba de reportar que yo estaba en lo correcto y que ellos no tocaron el tema del coronavirus hasta finales de enero, justo antes de que prohibiera los viajes entre China y Estados Unidos”, escribió sin dar más detalles. “Además, sólo hablaron del virus de una forma no amenazante”.

Como si China fuera la responsable del accionar político de los norteamericanos, las agencias de inteligencia de Trump afirman que la pandemia pudo haber sido el resultado de un accidente de laboratorio chino.

“Recuerden que China tiene antecedentes de contagiar al mundo, y tienen antecedentes de operar laboratorios que operan por debajo de los estándares adecuados”, dijo Pompeo en una entrevista el domingo con el programa “This Week” de la cadena ABC.

Por otro lado, los expertos descartan la posición de Estados Unidos y se inclinan por la teoría de que el virus apareció de forma natural en los murciélagos y creen que no fue fabricado de forma artificial. Aunque dicen que las posibilidades de que el brote sea culpa de un accidente de laboratorio, centran sus estudios en poder determinar cuando el virus pasó de los animales a los humanos.

Sin embargo, en la lucha por ver quién tiene la razón, Beijing parece salir ganando, ya que no sólo desestima las acusaciones norteamericanas sobre el inicio del coronavirus, sino que se jacta de las malas decisiones yankees por frenar el avance del coronavirus, teniendo en cuenta que no tomaron medidas concretas a tiempo y que incluso hoy la gente en Estados Unidos circula libremente.

Aseguran que Estados Unidos sabe desde el 20 de Enero que el virus se contagia de persona a persona y Washington no reforzó sus reservas de suministros médicos y repartió kits de pruebas que no eran fiables.

“El gobierno estadounidense ha ignorado los hechos, desviado la atención pública (...) en un intento de eludir su responsabilidad por la incompetencia en la lucha contra la epidemia”, dijo el viernes el portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, Geng Shuang.

Las principales potencias del mundo juegan una guerra el silencio, la que habrá que seguir día a día. No sólo por el historial de guerras de ambos países, sino por la lucha económica que llevan ambos países, que hoy, en plena crisis capitalista ninguna cabeza quiere rodar primero.

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