El empresario mantiene un conflicto de larga data con Telefe por una vieja entrevista de Susana Giménez a Andrea del Boca.
La posible incorporación de Anna del Boca a la casa de Gran Hermano desató una tormenta legal antes de que la joven ponga un pie en el reality. Según trascendió en las últimas horas, su padre biológico, Ricardo Biasotti, está dispuesto a tomar medidas drásticas para proteger su imagen frente a la exposición masiva que ofrece el programa de Telefe. La noticia fue confirmada por el panelista Guido Záffora, quien dio detalles sobre la estrategia judicial que el empresario planea ejecutar en el corto plazo.
De acuerdo a la información brindada en El Diario de Mariana, el mediático busca evitar que su hija ventile intimidades del histórico conflicto familiar que mantiene con Andrea del Boca. “Está estudiando iniciar una medida cautelar”, reveló el comunicador, explicando que el objetivo es blindar cualquier conversación sobre las causas judiciales vigentes. La intención del empresario es clara. “Para que no se hable dentro de la casa y nadie le pueda preguntar por la causa”, sostuvo el periodista.
El trasfondo de esta decisión no es casual, ya que el empresario mantiene un litigio legal previo con el canal y figuras de la emisora. “Él ya tiene un conflicto con Telefe y Susana Giménez por la entrevista que le hizo a Andrea del Boca, ese juicio está en curso”, recordó Záffora sobre los antecedentes de Biasotti. Esta nueva medida cautelar llegaría en un momento clave, dado que la producción ya tendría todo listo para que la joven ingrese a la competencia en aproximadamente 20 días.
“El ingreso de Ana ya está arreglado, lo que falta es el dinero”, informó el panelista, dejando en claro que solo restan detalles contractuales para ver a la hija de la actriz bajo el aislamiento. Sin embargo, la movida judicial de su padre podría condicionar su permanencia o, al menos, su libertad de expresión dentro del juego. La producción, por su parte, se mantiene en silencio mientras evalúa cómo este bozal legal afectaría el contenido y la dinámica de las galas en vivo.
Para Anna, esta oportunidad representa su debut absoluto en el formato de los realities, siguiendo los pasos mediáticos de su madre pero con luz propia. La joven ya tendría el visto bueno de la producción, aunque ahora debe enfrentar este obstáculo legal que busca resguardar el derecho al honor de su progenitor. Las próximas semanas serán determinantes para saber si la justicia le da la razón al empresario o si la joven podrá entrar a la casa sin restricciones en su discurso.
El posteo de Biasotti sobre la privacidad de los hijos fue el primer indicio de que no se quedaría de brazos cruzados ante la exposición de su hija. Para él, la participación de la influencer en un programa con cámaras las veinticuatro horas representa un riesgo directo para su privacidad y su imagen pública. La pulseada judicial añade una capa de tensión extra a una temporada que ya viene cargada de personajes polémicos y cruces de alto voltaje mediático.