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Tras varias semanas de durísima disputa familiar Jorge Rial volvió a hablar con su hija Morena, quien tiempo atrás le había declarado la guerra por cortarle los víveres. Así lo contó el periodista en una nota con LAM, donde también explicó por qué dejó de pagarle el alquiler, lo que terminó generando una deuda de 6.200 dólares.
“Ahora se están dando cuenta de las cosas, yo nunca mentí, siempre intenté hacer lo mejor pero bueno... son caminos que toman y me duele que esa chica haya dicho lo que dijo, pedirme la muerte... es fuerte”, comenzó diciendo Rial.
"En un momento de calentura uno dice cualquier cosa. Es mi hija, la voy a amar toda la vida, de hecho hablamos... distantes, porque yo estoy muy dolido. Me duele también el uso que hicieron de ella y como la cachetean también me duele, pero es un aprendizaje de ella”, afirmó con un dejo de tristeza.
A continuación, el periodista adelantó que cuando las aguas se calmen tendrán una charla profunda con Morena, y confirmó que ya volvió a hacerse cargo del alquiler del departamento de Belgrano. “Todo lo pago yo. Hubo un desentendimiento. ¡Tiene que laburar, viejo! Rocío está laburando y está yendo todas las mañanas tempranito a estudiar. Va en subte como una persona común y corriente”, sentenció trazando un paralelismo con su otra hija.
Vale recordar que en los últimos días se conoció que Morena Rial visitó a un pai umbanda, algo que no le causo ninguna gracia a Jorge Rial. Tras la repercusión que tuvo esa información, la mediática efectuó un potente descargo donde apuntó contra el programa de televisión que difundió la noticia y brindó detalles de su participación en rituales.
“Voy a pasar por acá para explicarles aunque en realidad no debería explicarles un carajo. Lo que hago con mi vida es un problema mío. Después... a las que quieren dos minutos de fama, me chupa dos huevos lo que puedan llegar a decir”, arrancó Morena sin pelos en la lengua.
Luego arremetió contra las panelistas del programa que conduce Ángel De Brito: “La gente que se sienta y se pone a hablar de mí: ¿por qué no cuentan sus experiencias? ¿Por qué no cuentan las cosas que les hacían a las amantes de sus maridos? ¿Por qué me juzgan a mí? Cada uno tiene la religión que se le cante. Yo no juzgo a una persona que va a una iglesia evangelista, no juzgo a una persona que va a una iglesia cristiana”.