Un mensaje de una de sus hijas alertó a Wanda Nara y desencadenó un operativo policial en Nordelta. La Justicia investiga lo ocurrido.
La conflictiva relación entre Wanda Nara y Mauro Icardi volvió a quedar en el centro de la escena tras un episodio que generó preocupación y requirió la intervención de las autoridades. Lo que comenzó como una situación familiar terminó con un importante despliegue de seguridad, personal médico y actuaciones judiciales en un exclusivo barrio privado de Nordelta, partido bonaerense de Tigre.
El hecho ocurrió mientras las hijas de la expareja, Francesca e Isabella, se encontraban al cuidado de su padre en su domicilio del barrio La Isla. Según trascendió, una comunicación de una de las menores habría desencadenado una rápida reacción de la conductora.
De acuerdo con la información difundida por el periodista especializado en policiales Mauro Szeta, la hija de 11 años de Wanda Nara y Mauro Icardi se comunicó a través de WhatsApp tanto con su madre como con Martín Migueles, actual pareja de la conductora, para pedir ayuda. Según la denuncia de Nara, el mensaje que recibió fue contundente: “Papá me pegó. Tengo miedo”, informó Szeta a través de sus redes sociales.
La situación motivó que Wanda interrumpiera las grabaciones de MasterChef Celebrity y se dirigiera inmediatamente hasta la vivienda del futbolista en Nordelta. Una vez allí, se produjo un fuerte enfrentamiento verbal entre ambos, que terminó con la intervención de la seguridad privada del barrio, efectivos policiales y una ambulancia.
Pepe Ochoa brindó detalles sobre el episodio y describió el momento de tensión que se vivió en el barrio cerrado: "Mauro salió de la casa y empezaron a discutir a los gritos en el medio del barrio", afirmó el panelista. Además, explicó que Martín Migueles intentó intervenir para calmar la situación, aunque sus esfuerzos no habrían logrado evitar que el conflicto escalara.
Ante el escenario, se hicieron presentes varios móviles policiales y una unidad médica para asistir a las personas involucradas. Por otra parte, Ochoa indicó que una ambulancia trasladó a una de ellas hasta un centro médico de la zona de Dique Luján para realizarle una evaluación.
El episodio también tuvo consecuencias en el ámbito judicial. Según trascendió, la Fiscalía de Género de Tigre tomó intervención en una causa caratulada preliminarmente por presuntas "lesiones", en la que se investiga una denuncia contra Icardi por supuestamente haber golpeado y encerrado a su hija.
Mauro Szeta amplió la información sobre las actuaciones policiales y judiciales. “Lo que ella (Wanda) cuenta es que se anoticia por el mensaje de WhatsApp de su hija de 11 años. Que su hija, palabras más, palabras menos, le dijo: ‘Papá me pegó. Tengo miedo’. Esta es la parte que yo no conozco sobre la distribución de la casa, pero que la menor se lo cuenta por un mensaje de WhatsApp que se lo manda por computadora, desde el lugar que dice estar encerrada por su propio padre”.
En esa misma línea, el periodista explicó cuál habría sido la reacción del futbolista ante la presencia de los efectivos: “Lo que sostiene Wanda es que ante el pedido de su hija va al lugar; en ese contexto, lo que el personal policial deja asentado es que Mauro Icardi, cuando la policía interviene y dice poner a resguardo a la menor, no quiere entrevistarse en contacto con el personal policial”, sumó.
Szeta también detalló las medidas que se dispondrían en el marco de la investigación y las declaraciones que deberán incorporarse al expediente: “Lo que dijo el fiscal (Julio Petrucci) es que le van a tomar declaración a Wanda Nara. Me imagino que van a secuestrar la computadora con el teléfono celular donde la menor en teoría pide ayuda. También ordena un reconocimiento médico legal y lo que se hace de rutina es informarle a Mauro Icardi que tiene una causa penal”.
En tanto, Wanda Nara ya prestó declaración ante las autoridades judiciales, acompañada por sus representantes legales. Icardi, por su parte, habría sido convocado para brindar su testimonio, aunque inicialmente se negó a hacerlo.
Por el momento, la causa continúa bajo análisis de la Justicia, que deberá avanzar con las medidas correspondientes para esclarecer lo sucedido. Las acusaciones difundidas forman parte de una investigación en curso y no constituyen, por sí mismas, una determinación de responsabilidad penal.