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La conductora no la pasó bien este domingo, debido a un problema que sufrió en los Martín Fierro. Y ahora, salió a dar explicaciones.
Los Premios Martín Fierro de Radio, celebrados con la habitual expectativa y despliegue en la escena mediática, no estuvieron exentos de momentos incómodos. Esta vez, la protagonista involuntaria fue Susana Roccasalvo, reconocida periodista de espectáculos y figura emblemática de la televisión argentina, quien abandonó sorpresivamente la gala tras una situación que calificó de irrespetuosa.
Todo comenzó cuando la conductora de Implacables llegó al evento luego de haber salido en vivo al aire, y descubrió que su asiento, en teoría reservado como parte de su rol dentro de APTRA (Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas), ya estaba ocupado. "Cada miembro de APTRA tenemos la obligación de presidir las mesas, a mí me adjudicaron la que estaba Polino, pero nosotros no sabemos quién va a estar en esa mesa. Cuando entro veo que mi mesa estaba completa", relató Roccasalvo en el programa Los Profesionales de Siempre.
La periodista identificó al ocupante de su lugar: el joven panelista Tommy Reynolds. Según Roccasalvo, al pedirle a la organización que resolviera el malentendido, la respuesta del comunicador fue tajante. “Había una persona que tenía mi lugar. Le dijeron ‘este es el lugar de Susana Roccasalvo’ y Tomy Reynolds dijo ‘de acá no me levanto’”, explicó. Más tarde, desde LAM, la conductora profundizó su malestar: "Tommy Reynolds trabaja en Mitre, me dijeron que es un comodín, falta alguien y lo ponen a él. Mitre le está dando una manito y el pibe está subido al caballo".
Si bien Reynolds declaró posteriormente en radio que de haber sabido que era el lugar de Susana, se hubiese levantado "inmediatamente", ella desmintió esa versión: “Mentira, no quiso. Es poco hombre, c... y mentiroso".
Ante la negativa del panelista y la falta de soluciones satisfactorias por parte de la organización, Roccasalvo fue reubicada en la mesa 10. Sin embargo, esta tampoco cumplía con las condiciones mínimas para disfrutar del espectáculo.
"Me llevan a la mesa 10, que había un lugarcito. La verdad estaba de espaldas nuevamente", comentó con tono irónico. Luego agregó: "Quiero aclarar que me fui, no solo porque estaba de espaldas, sino que ni siquiera había pantallas. Era lo mismo que estuviera sentada en un restaurante cualquiera".
La falta de visibilidad del escenario y el malestar acumulado la llevaron a tomar una decisión que no dudó en defender públicamente: “Para aburrirme, me voy a mi casa, estoy calentita, como algo rico, me pongo el pijama y es lo que hice”.
Lejos de considerarlo un berrinche, Roccasalvo se mantuvo firme en su postura. “No me fui enojada, me voy de los lugares en los que no me siento cómoda”, expresó en diálogo con Carlos Monti, desmintiendo las versiones que hablaban de un supuesto escándalo. “Tuve toda la buena voluntad, pero estar ahí y no ver ni siquiera en una pantalla, dije: ‘Me voy’. Pero no fue enojo, fue darme el lugar que me corresponde porque no hay nadie que salga a defenderme”, sentenció.