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El truco de la manguera en el techo que avaló el CONICET para ahorrar gas

Parece un descuido o una obra a medio terminar, pero es un ingenioso sistema casero que permite tener agua a 60 grados en 45 minutos.

Hay una instalación que llama la atención en algunos techos de casas del interior del país: una manguera negra de plástico enroscada en espiral sobre la losa o el techo de chapa. No es un descuido ni una improvisación. Es un colector solar térmico casero que aprovecha un principio físico simple para calentar agua sin gastar electricidad ni gas, usando únicamente la energía del sol.

El sistema se basa en la absorbancia del color negro. Una manguera de polietileno negro de baja densidad absorbe una gran cantidad de radiación solar y transfiere ese calor al agua que circula o permanece en su interior.

Investigadores del CONICET estudiaron este tipo de dispositivos y concluyeron que la alta absorbancia del material lo convierte en un absorbedor solar eficiente para uso doméstico. El agua en el interior de la manguera puede alcanzar temperaturas de entre 50 y 60 grados Celsius en un lapso de 30 a 45 minutos, bajo buenas condiciones de radiación solar.

La instalación más básica consiste en disponer la manguera sobre el techo formando una espiral o varios tramos paralelos en una superficie con buena exposición al sol.

El agua caliente sube naturalmente por diferencia de densidad —un proceso llamado termosifón— y puede conectarse a un tanque o directamente a los artefactos del hogar. También existen versiones más elaboradas que incorporan una pequeña bomba para hacer circular el agua de manera continua.

Manguera negra en el techo: para qué sirve el agua caliente y cuánto rinde el sistema

El objetivo principal de este tipo de colector solar es producir agua caliente sanitaria para usos domésticos cotidianos: ducharse, lavarse las manos y lavar la ropa. No reemplaza un termotanque en condiciones de invierno o nublado, pero en primavera, verano y otoño puede cubrir una parte importante de la demanda de agua caliente de una familia sin costo operativo.

El rendimiento del sistema depende de varios factores que conviene tener en cuenta antes de instalarlo. La longitud y el diámetro de la manguera determinan la cantidad de agua que puede calentarse en cada ciclo. La radiación solar disponible varía según la región, la época del año y el ángulo de inclinación del techo.

La temperatura exterior afecta la velocidad de enfriamiento del agua una vez que sale del colector. Y el aislamiento del sistema entre el colector y el punto de uso define cuánto calor se pierde en el trayecto.

Una manguera de tres cuartos de pulgada colocada en un techo bien orientado puede ser suficiente para cubrir las necesidades básicas de agua caliente de uno o dos usuarios en días con buena radiación. Para familias más numerosas o climas menos favorables, el sistema puede escalarse con mayor longitud de manguera o combinarse con un termotanque convencional que actúe como respaldo.

La principal ventaja es el costo de instalación: una manguera de polietileno negro es un material barato y de amplia disponibilidad en cualquier ferretería o corralón. No requiere mano de obra especializada, no necesita ningún componente importado y su mantenimiento es prácticamente nulo. La desventaja más evidente es que no funciona de noche ni en días muy nublados, por lo que no puede ser la única fuente de agua caliente en climas fríos o con temporadas de poca radiación solar.

En zonas como la Patagonia, donde las temperaturas invernales son bajas, pero los días de sol pueden ser intensos y prolongados, la manguera negra en el techo puede tener un buen rendimiento durante varios meses al año. En el norte y el centro del país, el sistema puede funcionar de manera efectiva durante la mayor parte del año. En todos los casos, combinarlo con un buen aislamiento del tanque y de las cañerías de distribución mejora significativamente su eficiencia.

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