El gris ya no será tendencia: este color impensado lo reemplaza en la decoración de interiores
La decoración de interiores está dejando de lado las tonalidades neutras para volver al color. La nueva opción que gana terreno.
A la hora de diseñar el interior de los hogares, siempre primó una regla clave: el color debía ser neutro. Así, tonalidades como blanco puro, beige arena y gris ceniza se convirtieron en un estándar absoluto, buscando transmitir paz, limpieza y espacio. Sin embargo, tras años de hegemonía neutra, el color está volviendo gracias a una nueva tendencia.
El responsable de este cambio de paradigma es el amarillo manteca, o “butter yellow”. Este color se acerca al beige, pero suma una cuota de calidez y optimismo. Es un amarillo muy desaturado, mezclado con blanco y una pequeña dosis de gris que le quita intensidad y lo vuelve mucho más fácil de incorporar a los interiores.
El amarillo manteca surge como una nueva tendencia para interiores. Por décadas, los tonos neutros fueron los más requeridos por la facilidad de combinar. Así, se logra una estética prolija y serena, pero también una cierta homogeneización.
Cómo incorporar el amarillo manteca al hogar
Una de sus principales ventajas es su versatilidad. No se necesitan pintar todas las paredes de la casa para unirse a la tendencia. Algunas formas de integrarlo pueden ser:
- Paredes con matices: si se busca un cambio radical, pintar las paredes de un salón o dormitorio en este tono genera una atmósfera envolvente. Combinarlo con molduras blancas para mantener una estética sofisticada.
- Textiles estratégicos: es la forma más fácil y económica de probar la tendencia. Almohadones, mantas de lana, cortinas de lino, tapizados o incluso una alfombra en amarillo manteca pueden transformar un sofá gris oscuro o azul marino, aportando un toque de vitalidad sin alterar la estructura del espacio.
- Piezas de mobiliario: una silla o incluso un aparador lacado en este tono se convierten instantáneamente en el punto focal de la habitación. Al ser un color tan suave, estas piezas no compiten con el resto de la decoración, sino que la realzan.
- Pequeños detalles: desde vajillas hasta marcos de cuadros o lámparas de sobremesa, el amarillo manteca se presta de maravilla para los objetos pequeños.
Con qué otros colores se puede combinar
El amarillo manteca puede acompañarse tanto con colores suaves como con tonos más intensos. Algunas opciones son:
- Rosa empolvado: genera una atmósfera cálida y suave.
- Celeste claro: aporta frescura y un aire más contemporáneo.
- Violetas, morados, rojos y bordó: pueden convertirse en acentos fuertes que hagan que el butter yellow se vea mucho más actual.
- Maderas claras: las texturas naturales ayudan a darle profundidad al ambiente y evitar que el color se perciba plano.
Los tres errores a evitar
Antes de sumarse a la tendencia, hay algunos factores a tener en cuenta:
- Elegirlo sin probarlo: un color puede verse muy diferente en una carta de pintura que sobre una pared iluminada por el sol o por una lámpara.
- Combinarlo sin planificación: el butter yellow puede verse antiguo si se lo rodea de elementos que no acompañan su estética. Muebles contemporáneos y algún acento de color pueden ayudar a actualizarlo.
- Apagarlo con demasiados tonos fríos: grises azulados, acero y determinados blancos pueden generar un contraste poco favorecedor y hacer que el amarillo pierda calidez.
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