La decoración de interiores está dejando de lado las tonalidades neutras para volver al color. La nueva opción que gana terreno.
A la hora de diseñar el interior de los hogares, siempre primó una regla clave: el color debía ser neutro. Así, tonalidades como blanco puro, beige arena y gris ceniza se convirtieron en un estándar absoluto, buscando transmitir paz, limpieza y espacio. Sin embargo, tras años de hegemonía neutra, el color está volviendo gracias a una nueva tendencia.
El responsable de este cambio de paradigma es el amarillo manteca, o “butter yellow”. Este color se acerca al beige, pero suma una cuota de calidez y optimismo. Es un amarillo muy desaturado, mezclado con blanco y una pequeña dosis de gris que le quita intensidad y lo vuelve mucho más fácil de incorporar a los interiores.
El amarillo manteca surge como una nueva tendencia para interiores. Por décadas, los tonos neutros fueron los más requeridos por la facilidad de combinar. Así, se logra una estética prolija y serena, pero también una cierta homogeneización.
Una de sus principales ventajas es su versatilidad. No se necesitan pintar todas las paredes de la casa para unirse a la tendencia. Algunas formas de integrarlo pueden ser:
El amarillo manteca puede acompañarse tanto con colores suaves como con tonos más intensos. Algunas opciones son:
Antes de sumarse a la tendencia, hay algunos factores a tener en cuenta: