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"Hablando de la reencarnación y todo eso. Yo hacía la mañana de Radio 10, el noticiero de América y a la noche Polémica en el bar con el Ruso", contextualizó haciendo alusión a Gerardo Sofovich.
"Vivía en Pilar y tenía la costumbre de ir a casa a ver cómo estaba todo y volver. Ir y venir. Y un día me quedo dormido en una camioneta a 140, 150 kilómetros por hora en Panamericana, yendo a Pilar. Solcito, música en el auto. Me quedé dormido y sonó el teléfono que yo siempre dejo en la butaca de al lado. Eso fue en el 2000 y mamá había muerto el 8 de diciembre de 1999", aclaró antes de continuar.
"Suena y me despierto con pánico, la adrenalina volaba. Me tiro a la banquina. Ya era conocido, me para un patrullero y me dice 'Negro ¿estás bien?'. Yo no podía prender el cigarrillo de los nervios que tenía", relató. Y agregó: Me dijo 'No manejes más. Un patrullero te va a llevar a casa'. Me llevaron y, una vez que me calmé, me fijé la última llamada recibida. Era de Pinamar. Mi mamá muere en Pinamar, un año antes. Llamo a mis hermanos y le pregunto quienes estaban en la casa de Pinamar. Me dijeron que no había nadie y llamo yo y no había nadie. Guardé el teléfono y dije: 'gracias vieja' Me despertó, me salvó la vida".
González Oro reveló que aún guarda ese teléfono y aseguró que su mamá sigue presente porque "hay energías".
"El otro día releí un libro de Saramago que se llama Todos los nombres. Por eso yo nombro mucho a Tita y a Ricardo , papá. Mientras vos los nombres no terminan nunca de morir", señaló y agregó que más tarde vio el film infantil Coco, que también desarrolla esa idea en relación a los muertos.